Katerine
Poeta recién llegado
Cada vez que una de mis flechas ungidas en veneno
lanzo
contra ti ,y todo lo que significas,
me hundo en mí, en lo profundo
de ese mismo veneno mortal.
Y tal vez ni siquiera te rocen sus puntas
pero a mí me van matando lentamente,
y su calor quema mis entrañas.
A ti,
raramente cambiarán
de temperatura.
El aquí se me hace eterno
y el ahora constante y enorme,
Mis palabras se vuelven contra mí misma
y tú ni tan siquiera las oyes.
Ni refugio
ni armas
ni escudo.
Me hallo sola
y desnuda.
Con el sólo veneno de mis flechas
mortíferas
y el quemor de un corazón desbordado.
lanzo
contra ti ,y todo lo que significas,
me hundo en mí, en lo profundo
de ese mismo veneno mortal.
Y tal vez ni siquiera te rocen sus puntas
pero a mí me van matando lentamente,
y su calor quema mis entrañas.
A ti,
raramente cambiarán
de temperatura.
El aquí se me hace eterno
y el ahora constante y enorme,
Mis palabras se vuelven contra mí misma
y tú ni tan siquiera las oyes.
Ni refugio
ni armas
ni escudo.
Me hallo sola
y desnuda.
Con el sólo veneno de mis flechas
mortíferas
y el quemor de un corazón desbordado.