Ricardo R. Ruiz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Que musas tan bellas
las d'esta colonia!
Altivas, sinceras,
sensibles, graciosas!
Con cuanto cariño
mi jardín adornan!
Jardín afligido
de miles deshonras!
Son almas valientes,
azules, logradas;
de senos turgentes
y plácidas nalgas;
de largos silencios,
de caricias lungas;
de soles primeros,
de duelos y tumbas.
Con cuanto desvelo
cautivan al hombre!
Al alba en un rezo,
de loba en la noche!
Que flores hermosas
da flor la marchita!
Mi tierra que en sombras
se vale la vida...
Fragantes botones
de fiero escarlata;
de sedas en bordes
de lágrima sacra.
Vivaces lumbreras
de santa labranza;
mujeres riqueñas,
que aspiran a nada;
de rojo profeta
por boca engañadas;
de rápidas jergas,
de ciega y amarras...
Las flores dormidas
de mi pobre patria...
Quien fuera clarina
y asi despertarlas...
las d'esta colonia!
Altivas, sinceras,
sensibles, graciosas!
Con cuanto cariño
mi jardín adornan!
Jardín afligido
de miles deshonras!
Son almas valientes,
azules, logradas;
de senos turgentes
y plácidas nalgas;
de largos silencios,
de caricias lungas;
de soles primeros,
de duelos y tumbas.
Con cuanto desvelo
cautivan al hombre!
Al alba en un rezo,
de loba en la noche!
Que flores hermosas
da flor la marchita!
Mi tierra que en sombras
se vale la vida...
Fragantes botones
de fiero escarlata;
de sedas en bordes
de lágrima sacra.
Vivaces lumbreras
de santa labranza;
mujeres riqueñas,
que aspiran a nada;
de rojo profeta
por boca engañadas;
de rápidas jergas,
de ciega y amarras...
Las flores dormidas
de mi pobre patria...
Quien fuera clarina
y asi despertarlas...
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