sebastianidad
Poeta recién llegado
Fotografías
I
Más quisiera prosperar
en este suelo,
que me dió la vida
y que con paciencia me amó
más allá de mi muerte.
Apenas 21 soles
Y mil desgracias
Se escurren como trapos
Mis ansias (vidas) lejanas (pasadas)
Hoy veo mi infancia
En felices fotografías
El presente es lo que soy
O lo que pude ser
Al sanar las heridas
quise en el tiempo regresar
para advertirme
del dolor que me aguardaba:
el estar hundido en un pantano
cubierto de lodo hasta el cuello
soñando sin sueños
carente de fuerzas
para enfrentar la pesada angustia
que emergia con el ímpetu
de un Dios sin misericordia
Sumergido en la cama
Por la traidora desesperanza
El infierno latía en mi pecho.
Anhelaba la muerte
(A los hechos me remito)
Paisaje de alba condenada
siempre al fracaso,
la desdicha esculpía
el brío de mi ventana,
un predisposición
tal vez genética, tal vez adquirida
un hueco que se traga todo
como el sol al morir.
Hospedado en las tinieblas
permanecí inmóvil
por una cuota de eternidad
un túnel infinito
para un viaje estático.
II
A vos, que siempre te amé
y siempre me amaste
porque en tu casa
permitiste que descansaran mis penas
pero se nos hicieron
(lo sé, a pesar de tu fortaleza)
tortura para ambos.
En esa habitación pulverizaba mi destino
Y no tuviste consuelo,
te ruego el perdón
no medía lo que hacía
emborracharme y dormir
la buena fortuna
nunca estuvo de mi lado
ahora te fuiste
como el anhelo
pretérito
de mi propia muerte.
Y tu cuerpo frío
delgado bajo el césped
donde llevo las flores
para que resurjas en ellas.
Y la flor es ella
Porque
También hoy te veo
Reencarnada en el alma
De mi amada,
Dulce,
sutil,
compasiva,
tolerante,
compañera,
amorosa.
Asi, como te eligió
El abuelo
El que supo
Elegir entre todas
La más buena.
También te llevo
En el alma mia
Henchida por la tristeza de tu ausencia
Cuando las cosas llegan
Discernir es lo difícil.
Pero para un aventurero
El azar no es caprichoso
Sigiloso sigue los destinos
Tan de cerca
Que a la potencia de lo desconocido
Se arroja temerario
Como una piedra en un estanque
Cavila el límite mientras se hunde.
Si la prosperidad espera al final
La tarde cae con el cielo ya estrellado.
I
Más quisiera prosperar
en este suelo,
que me dió la vida
y que con paciencia me amó
más allá de mi muerte.
Apenas 21 soles
Y mil desgracias
Se escurren como trapos
Mis ansias (vidas) lejanas (pasadas)
Hoy veo mi infancia
En felices fotografías
El presente es lo que soy
O lo que pude ser
Al sanar las heridas
quise en el tiempo regresar
para advertirme
del dolor que me aguardaba:
el estar hundido en un pantano
cubierto de lodo hasta el cuello
soñando sin sueños
carente de fuerzas
para enfrentar la pesada angustia
que emergia con el ímpetu
de un Dios sin misericordia
Sumergido en la cama
Por la traidora desesperanza
El infierno latía en mi pecho.
Anhelaba la muerte
(A los hechos me remito)
Paisaje de alba condenada
siempre al fracaso,
la desdicha esculpía
el brío de mi ventana,
un predisposición
tal vez genética, tal vez adquirida
un hueco que se traga todo
como el sol al morir.
Hospedado en las tinieblas
permanecí inmóvil
por una cuota de eternidad
un túnel infinito
para un viaje estático.
II
A vos, que siempre te amé
y siempre me amaste
porque en tu casa
permitiste que descansaran mis penas
pero se nos hicieron
(lo sé, a pesar de tu fortaleza)
tortura para ambos.
En esa habitación pulverizaba mi destino
Y no tuviste consuelo,
te ruego el perdón
no medía lo que hacía
emborracharme y dormir
la buena fortuna
nunca estuvo de mi lado
ahora te fuiste
como el anhelo
pretérito
de mi propia muerte.
Y tu cuerpo frío
delgado bajo el césped
donde llevo las flores
para que resurjas en ellas.
Y la flor es ella
Porque
También hoy te veo
Reencarnada en el alma
De mi amada,
Dulce,
sutil,
compasiva,
tolerante,
compañera,
amorosa.
Asi, como te eligió
El abuelo
El que supo
Elegir entre todas
La más buena.
También te llevo
En el alma mia
Henchida por la tristeza de tu ausencia
Cuando las cosas llegan
Discernir es lo difícil.
Pero para un aventurero
El azar no es caprichoso
Sigiloso sigue los destinos
Tan de cerca
Que a la potencia de lo desconocido
Se arroja temerario
Como una piedra en un estanque
Cavila el límite mientras se hunde.
Si la prosperidad espera al final
La tarde cae con el cielo ya estrellado.
::, opino que no quedarìan nada mal en prosa!!
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