Chema Ysmer
Poeta que considera el portal su segunda casa
Las fotos en blanco y negro en la cartera de un gánster
tienen gusto por el humo de un cigarro
y querencia por perderse entre la niebla,
son algo desportilladas, pellejas y polvorientas
como muros sin ningún blanco
que te enseñan hasta los huesos
y se van viniendo abajo;
mayoritariamente son surcos, laberintos
retina de unos ojos
lo oculto de la luna llena
el forro de cualquier abrigo
la llama consumida de una vela
el corazón de la serpiente oprimida
la raíz del cadáver que no sueña.
Las fotos en blanco y negro
aman sobre todo el hielo
y son viejas, muy viejas
fósiles de la luz en las tinieblas.