sergio Bermúdez
Poeta que considera el portal su segunda casa
Fragancia en las venas,
que llegan desde las azucenas,
pasando por tus arterias
entre sus limpios caudales
que llevan
la sangre
derramada entre
el beso
que procede de los aires.
En el viento
respiro
el frío aliento
cuando llega la mañana
para decirme
que tus labios
son la brillante
seducción
cuando respiro tu alma.
Llegando a la pluralidad
de encender a tu sangre
con mis velas.
Llegando a la calma,
se detuvo el color
ante las llamas.
Versé el color
de tu piel
por mis mejillas,
para que florezcan
rosas de todos los colores
sin que me juzguen las espinas.
La fragancia de tus venas,
se enciende en las mechas
de agua perfumada
para que llueva
iluminada.
Encendidas
serán
tus lágrimas
cuando
suban en la marea
de mis pupilas.
Quiero cantar
a la huella
que recorre
tus palabras.
Déjame que te haga el amor
consultando
el azar
del tiempo
que me queda
hasta que llegue
el frenesí
que cautiva
a las palabras
que se rebelan
ante tu posicionamiento.
Llegaré congelando
a cada parte de tu cuerpo,
extraeré las venas
para fundirlas
entre mi boca,
cayendo las gotas
a mis labios sedientos.
Penetrante recorrido
que se expande
entre cada dibujado colorido
de entrar en tus llamas
para quemarme en tu arte.
Cada palabra es bella
si me acuerdo de ti,
porque eres mi mar de letras
cuando estas junto a mí.
Caballeroso soy
si el rincón de tus poemas
son el diálogo
que desafía
al trueno
de tus besos
cuando el relámpago
es la caricia hacía
mi encuentro.
Porque de sellar
tu cuerpo
entre la ardiente
ceniza
que rasga
a mi piel
me hace pensar
que cada laberinto
hasta la pasión,
es el libre
querer de la emoción
siempre brindando
con tu corazón.
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