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Poeta recién llegado
Fresas Podridas
Se dispersa un cielo glotón de fresas podridas
en los claros ojos de una águila impetuosa
que circulaba su presa furtiva y alevosa
en los viñedos fútiles de flores prohibidas
El volátil persistía en forma airosa,
aleteaba vorágines cuando rompía
en su caída contra espinas y ambrosías,
filando el aire con sus dos garras filosas.
El pusilánime en la sombra guarecía
estremecido por el reflejo de las fresas
que goteaban zumo con las garras espesas,
excavando la raíz de una gruta sombría.
Pero el águila ágilmente persistía
devorándose el viento con su vil plumaje
tras la brisa que solloza el poco linaje
guarecido, enjaulado en su poca ilusión.
Así me siento yo el águila como ratón
entre las fresas podridas que hacen visajes
Gino Alexander Amaya
20040911
Se dispersa un cielo glotón de fresas podridas
en los claros ojos de una águila impetuosa
que circulaba su presa furtiva y alevosa
en los viñedos fútiles de flores prohibidas
El volátil persistía en forma airosa,
aleteaba vorágines cuando rompía
en su caída contra espinas y ambrosías,
filando el aire con sus dos garras filosas.
El pusilánime en la sombra guarecía
estremecido por el reflejo de las fresas
que goteaban zumo con las garras espesas,
excavando la raíz de una gruta sombría.
Pero el águila ágilmente persistía
devorándose el viento con su vil plumaje
tras la brisa que solloza el poco linaje
guarecido, enjaulado en su poca ilusión.
Así me siento yo el águila como ratón
entre las fresas podridas que hacen visajes
Gino Alexander Amaya
20040911