Becikapa Hequir
Poeta recién llegado
El invierno ya se acerca, de lejos su frío en mis venas entra,
las heladas han llegado prontas a mi amplio y solo aposento,
de la llama que quemaba todo mi entorno ya nada queda,
su flama tristemente es abatida por la fatiga y por los vientos.
Como soslayamos la tormenta que en nuestro horizonte,
se perfiló como guillotina sobre la cabeza del condenado,
nos daba la premisa de la incierto, lo menos esperado,
el final del verano de un amor por tiempo descuidado.
Y el huracán trajo consigo los reproches inservibles,
empezando hasta ahora a buscar quien es culpable,
comencemos amor por nuestro examen introspectivo,
y no nos busquemos en ningún otro cuarto, en otro lado.
Somos tú y yo los únicos culpables por el abuso desmedido,
que del gozo del amor en nuestra primavera nos hartamos,
dejemos ahora que el invierno llegue sin inútiles rencores,
llevemos el dolor como el amor en un momento de la mano.
Seamos amigos, después de ardientes amantes y confidentes,
dobleguemos el orgullo cruel, de quienes se sienten ofendidos,
acordemos que el calor de lo pasado ya no es presente hoguera,
y sigamos nuestro camino, sin ofensas ni patéticos alardes.
las heladas han llegado prontas a mi amplio y solo aposento,
de la llama que quemaba todo mi entorno ya nada queda,
su flama tristemente es abatida por la fatiga y por los vientos.
Como soslayamos la tormenta que en nuestro horizonte,
se perfiló como guillotina sobre la cabeza del condenado,
nos daba la premisa de la incierto, lo menos esperado,
el final del verano de un amor por tiempo descuidado.
Y el huracán trajo consigo los reproches inservibles,
empezando hasta ahora a buscar quien es culpable,
comencemos amor por nuestro examen introspectivo,
y no nos busquemos en ningún otro cuarto, en otro lado.
Somos tú y yo los únicos culpables por el abuso desmedido,
que del gozo del amor en nuestra primavera nos hartamos,
dejemos ahora que el invierno llegue sin inútiles rencores,
llevemos el dolor como el amor en un momento de la mano.
Seamos amigos, después de ardientes amantes y confidentes,
dobleguemos el orgullo cruel, de quienes se sienten ofendidos,
acordemos que el calor de lo pasado ya no es presente hoguera,
y sigamos nuestro camino, sin ofensas ni patéticos alardes.
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