lordtever
Poeta recién llegado
Era sábado,
amanecía en la gélida ciudad
yo lloraba por el exceso de alcohol.
Las dos camas separadas
nunca se vieron tan lejos,
a pesar que no había un metro.
Mi carne trémula no previó tu consuelo
pero mis labios encontraron tus besos
y mi cordura cayó al suelo.
Quizá dolía más ese momento
con tus fríos te quiero,
mientras tus manos calentaban mi cielo.
Me dejé llevar por el licor
y la esperanza,
y perdí todo el pudor.
No hubo frío,
no hubo espacio,
no hubo alma ni tiempo.
Pasó el te quiero,
cesó el beso y volvió el frío
a mi maquina bombeante,
se congestionó el pecho
y las camas se separaron de nuevo,
no pasó nada, pasó un secreto
y mi vida bajo cero.
amanecía en la gélida ciudad
yo lloraba por el exceso de alcohol.
Las dos camas separadas
nunca se vieron tan lejos,
a pesar que no había un metro.
Mi carne trémula no previó tu consuelo
pero mis labios encontraron tus besos
y mi cordura cayó al suelo.
Quizá dolía más ese momento
con tus fríos te quiero,
mientras tus manos calentaban mi cielo.
Me dejé llevar por el licor
y la esperanza,
y perdí todo el pudor.
No hubo frío,
no hubo espacio,
no hubo alma ni tiempo.
Pasó el te quiero,
cesó el beso y volvió el frío
a mi maquina bombeante,
se congestionó el pecho
y las camas se separaron de nuevo,
no pasó nada, pasó un secreto
y mi vida bajo cero.
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