QUINSONNAS
Poeta fiel al portal
Alzada entre los dos una frontera
apenas nos resulta imperceptible
marcándonos un límite intangible
sin cuenta de ello darnos tan siquiera.
Resulta el ubicarla una quimera
que oscila entre amistad y amor posible
y tímida se torna en irascible
después de dividirme el alma entera.
No logro sus conceptos definirlos,
dilemas encontrados que me infunden
dispares disyuntivas que entreveo.
Y siendo yo incapaz de discernirlos
mezclándose sus rasgos me confunden
con dudas de este amor que me planteo.
¿Amigos, conocidos, sólo amantes?
Quizá puede que todo lo seamos
viajeros sin saber adónde vamos
en medio de una niebla navegantes.
Afloran en los dos interrogantes
que intuyen a unas ganas que palpamos,
deseos escondidos que negamos
cobardes sin mirarnos los semblantes.
¡Y nadie a dar el paso se decide!,
¡Cuestión que la vergüenza nos traspasa
y enfrente de nosotros aletea!
Pudor que atenazado nos impide
decirnos a la cara lo que pasa
y siempre interfiriendo merodea.
Extensa esta barrera aunque delgada
nos guarda delicados acertijos,
enigmas de la vida y entresijos
de inédita respuesta afortunada.
Nos colma de rubor con su andanada
y a raya nos protege en escondrijos
cubiertos por nerviosos amasijos
hablando sin saber decirnos nada.
¿Sinceras llegarán a ser las voces
que ahora mantenemos escondidas
envueltas en fronteras de recatos?
¡Digamos sus verdades más feroces!,
¡Aquellas que al final, enloquecidas,
nos colman de pasiones y arrebatos!