Julius 1200
Poeta fiel al portal
Ahora que sé de tus frutos palpitantes
de los frecuentes aromas en el plenilunio
y de tus plumas que encubren mi atronador
deseo y de gemidos similares a estertores.
Ahora que sé naufragar descendiendo tus
peldaños, presentes en el mar bravío y en
las sábanas con jirones desatadas de la pasión
en la melodía del vértigo que succiona fuego.
Que sentencia palpitaciones en el loco amor.
Ahora que sé del mortal desamparo de tus senos,
vapuleados por las ráfagas alucinadas de mis ojos,
y sé que al entrar en el aposento divisé tu rencor.
Sé de tu invisible reserva del amor reiterado que titila,
del brillante espacio buscando el destino incierto, de tu
sombra vacía en el suceso puro, perdurando en el espejo,
y de la sutil amenaza, que devora toda felicidad ya
enclavada en mi corazón como sombra delatora,
cuando al fin te vas y me dejas cuando nunca me dejaste
a solas...
de los frecuentes aromas en el plenilunio
y de tus plumas que encubren mi atronador
deseo y de gemidos similares a estertores.
Ahora que sé naufragar descendiendo tus
peldaños, presentes en el mar bravío y en
las sábanas con jirones desatadas de la pasión
en la melodía del vértigo que succiona fuego.
Que sentencia palpitaciones en el loco amor.
Ahora que sé del mortal desamparo de tus senos,
vapuleados por las ráfagas alucinadas de mis ojos,
y sé que al entrar en el aposento divisé tu rencor.
Sé de tu invisible reserva del amor reiterado que titila,
del brillante espacio buscando el destino incierto, de tu
sombra vacía en el suceso puro, perdurando en el espejo,
y de la sutil amenaza, que devora toda felicidad ya
enclavada en mi corazón como sombra delatora,
cuando al fin te vas y me dejas cuando nunca me dejaste
a solas...
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