Manuel de Cilla
Poeta recién llegado
Hoy, al buscar el vacío en mi cama sin temor
encontré tu cuerpo tal como lo hizo Dios.
desnuda carne pálida
poseedora de fragancias
que marchitan mi voz.
Sé que no soy el más amable trovador
ni digo lo que pienso ni busco ser quien soy,
un amante de medio pelo,
albacea de tus huesos
que estudio con mis manos.
Fui un idiota hundido en el lodazal,
que soñaba contigo en la oscuridad,
un medium sin destino,
un truhán sin estilo,
un barco que no sabe navegar.
Vi en tus ojos la calma de mi ansiedad,
la brisa más limpia que anida en el mar,
tótem de carne y hueso,
ángel en el infierno,
calma en la tempestad.
Es la vida rehén de un cuerpo de mujer,
y en la mía tu eres mi temible retén,
poseedora de mi silencio,
alfarera de mis sueños,
alquimista de mi ser.
Y es el mañana un sueño escrito sin final,
y el presente camino por caminar,
y ahora que tu cuerpo
descansa en mi lecho
te canto este cantar
Y todo fue ayer
Fue ayer.
Fue ayer.
Fue ayer cuando el rubor de tus mejillas
se azoró al roce de mi contra tu piel.
Fue ayer cuando la noche traicionera
firmó la tregua hasta el amanecer.
Fue ayer cuando derribamos el muro
erigido como frontera del furtivo amor
Fue ayer cuando ocultos y desnudos
derrocamos a la diosa del pudor
derrocamos a la diosa del dolor.
encontré tu cuerpo tal como lo hizo Dios.
desnuda carne pálida
poseedora de fragancias
que marchitan mi voz.
Sé que no soy el más amable trovador
ni digo lo que pienso ni busco ser quien soy,
un amante de medio pelo,
albacea de tus huesos
que estudio con mis manos.
Fui un idiota hundido en el lodazal,
que soñaba contigo en la oscuridad,
un medium sin destino,
un truhán sin estilo,
un barco que no sabe navegar.
Vi en tus ojos la calma de mi ansiedad,
la brisa más limpia que anida en el mar,
tótem de carne y hueso,
ángel en el infierno,
calma en la tempestad.
Es la vida rehén de un cuerpo de mujer,
y en la mía tu eres mi temible retén,
poseedora de mi silencio,
alfarera de mis sueños,
alquimista de mi ser.
Y es el mañana un sueño escrito sin final,
y el presente camino por caminar,
y ahora que tu cuerpo
descansa en mi lecho
te canto este cantar
Y todo fue ayer
Fue ayer.
Fue ayer.
Fue ayer cuando el rubor de tus mejillas
se azoró al roce de mi contra tu piel.
Fue ayer cuando la noche traicionera
firmó la tregua hasta el amanecer.
Fue ayer cuando derribamos el muro
erigido como frontera del furtivo amor
Fue ayer cuando ocultos y desnudos
derrocamos a la diosa del pudor
derrocamos a la diosa del dolor.