Dan_Z
Poeta recién llegado
Tus ojos me hablaban con el fuego
de mi Alma correspondida a tu Cielo;
¡Oh oscuridad! ¡Oh, magna soledad!
Transeunte de las sendas olvidadas.
Hacia levante, la oda de tu recuerdo
enriquecido al fulgor de aquella estrella muerta,
sostenido sobre el corazón de aquel libreto,
memoria de caudales infinitos.
Efímera es ya la escritura del Espíritu,
que al silecio habla, y al papel quema,
exégesis del Destino desencriptable,
que a tu rostro llama, y tus pestañas abre.
La noción de tus pasos sobre la noche,
se reflectan en ventanas de mi mente;
Tu silueta asida a tu belleza,
como paralaje de tu femineidad perfecta.
Conquisté ya, el estruendo de tu sombra,
que de tu ida se expandía, a lo eterno.
de mi Alma correspondida a tu Cielo;
¡Oh oscuridad! ¡Oh, magna soledad!
Transeunte de las sendas olvidadas.
Hacia levante, la oda de tu recuerdo
enriquecido al fulgor de aquella estrella muerta,
sostenido sobre el corazón de aquel libreto,
memoria de caudales infinitos.
Efímera es ya la escritura del Espíritu,
que al silecio habla, y al papel quema,
exégesis del Destino desencriptable,
que a tu rostro llama, y tus pestañas abre.
La noción de tus pasos sobre la noche,
se reflectan en ventanas de mi mente;
Tu silueta asida a tu belleza,
como paralaje de tu femineidad perfecta.
Conquisté ya, el estruendo de tu sombra,
que de tu ida se expandía, a lo eterno.
Última edición: