Cuevano 46
Poeta fiel al portal
Quiero quemar mi olfato en tu piel.
Quiero abrazarme en tu aliento.
Quiero ser una ceniza entre tus pensamientos.
Quiero estar en el fuego de la pasión.
Quero el fuego de tu grito infinito.
Quero un instante de ti
No pido el frió de tu indiferencia.
No pido el frió de tu indolencia.
Pido el favor de tu luz.
Pido tu presencia en mi carne.
Ruego un instante en ti
No te fugues con el insignificante gris cotidiano,
No partas mi corazón con el viento de tus prisas,
No me dejes en esta inercia del solitario,
No me niegues el favor del ese instante en ti
Hoy renuncio a la vida, hoy me niego a vivir en estas hoguera fría de ausencias
Hoy reclamo a mi ser, tanta devoción a esta imagen fría, de encanto gélido
Hoy me voy a las profundidades de la pesadilla cotidiana, de la soledad
Hoy renuncio otra ves y definitivamente a tu presencia que nunca tuve
Hoy el fuego no lo tendré, no lo tengo, maldito instante que prodigas al gris ordinario
Hoy quiero lapidar ese gris que te devalúa con su sola sombra
Hoy no reirás mas y otra ves mas en mi piel
Hoy no vales mas una lagrima mía,
Hoy no vales mas que el airé que respiró
Hoy no violento mas mi ser
Hoy es mi fin.
Quiero abrazarme en tu aliento.
Quiero ser una ceniza entre tus pensamientos.
Quiero estar en el fuego de la pasión.
Quero el fuego de tu grito infinito.
Quero un instante de ti
No pido el frió de tu indiferencia.
No pido el frió de tu indolencia.
Pido el favor de tu luz.
Pido tu presencia en mi carne.
Ruego un instante en ti
No te fugues con el insignificante gris cotidiano,
No partas mi corazón con el viento de tus prisas,
No me dejes en esta inercia del solitario,
No me niegues el favor del ese instante en ti
Hoy renuncio a la vida, hoy me niego a vivir en estas hoguera fría de ausencias
Hoy reclamo a mi ser, tanta devoción a esta imagen fría, de encanto gélido
Hoy me voy a las profundidades de la pesadilla cotidiana, de la soledad
Hoy renuncio otra ves y definitivamente a tu presencia que nunca tuve
Hoy el fuego no lo tendré, no lo tengo, maldito instante que prodigas al gris ordinario
Hoy quiero lapidar ese gris que te devalúa con su sola sombra
Hoy no reirás mas y otra ves mas en mi piel
Hoy no vales mas una lagrima mía,
Hoy no vales mas que el airé que respiró
Hoy no violento mas mi ser
Hoy es mi fin.