Engel
SOÑADOR TOCANDO CON LOS PIES EN TIERRA
Escribes con la mirada gacha, sin gestos, sin
voz, ignorando el conflicto de la palabra frente
a la página, pero el cielo está en tus ojos.
La alianza del papel y el vocablo,
ávido continente de inútil desafío que se
zambulle entre el orden y el desorden,
amenazado e interrogado por un pensamiento
repleto de palabras de tu puño y letra. Tus
ojos perciben lo que emerge cuando
escribes. Ignoras todos los conflictos que tu pluma levanta a
su paso. La evidencia es tu terreno ideal.
Miro tu versos, reconozco en ellos tu cuerpo entero
arrancado de los párpados de un beso repetido, redondo y perfecto,
vehemente perfume de tu nombre y tu figura, que se pierde
en un nimbo lejano y envolvente, en el desolvido de mis días.
voz, ignorando el conflicto de la palabra frente
a la página, pero el cielo está en tus ojos.
La alianza del papel y el vocablo,
ávido continente de inútil desafío que se
zambulle entre el orden y el desorden,
amenazado e interrogado por un pensamiento
repleto de palabras de tu puño y letra. Tus
ojos perciben lo que emerge cuando
escribes. Ignoras todos los conflictos que tu pluma levanta a
su paso. La evidencia es tu terreno ideal.
Miro tu versos, reconozco en ellos tu cuerpo entero
arrancado de los párpados de un beso repetido, redondo y perfecto,
vehemente perfume de tu nombre y tu figura, que se pierde
en un nimbo lejano y envolvente, en el desolvido de mis días.
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