Joel Perez Rios
Poeta recién llegado
Te le escapaste al cielo
huyendo hasta a la tierra.
Te le escapaste al invierno
para entonar la primavera.
Te le escapaste al océano
llegando a la blanca orilla;
soltando un gran madero vano
pasando a ser la humilde astilla.
¿Sabes algo...?
Eres a la única fugitiva
a quien le doy mi mano.
Te le fugaste a un suelo indio
volando a una tamaña nación;
huyendo de muchos conocidos
para entregar acá tu corazón.
Te le escapaste al desierto...
escapaste de un sol candente;
audaz en la noche de lo incierto,
presa de sentimientos elocuentes.
Te has fugado de todos lados...
fugitiva y presa; con labios carmesí.
Como chiflada has huido tras la boca;
que succiona tu néctar cuan colibrí.
¡Prófuga! ¡Prófuga!
Aquí mi alma te entrego toda...
por haberte jugado hasta la vida,
...por haber llegado a mí.
Algo te prometo, querida;
también he escapado de muchos lados,
pero nunca en ésta vida escaparé de ti.
huyendo hasta a la tierra.
Te le escapaste al invierno
para entonar la primavera.
Te le escapaste al océano
llegando a la blanca orilla;
soltando un gran madero vano
pasando a ser la humilde astilla.
¿Sabes algo...?
Eres a la única fugitiva
a quien le doy mi mano.
Te le fugaste a un suelo indio
volando a una tamaña nación;
huyendo de muchos conocidos
para entregar acá tu corazón.
Te le escapaste al desierto...
escapaste de un sol candente;
audaz en la noche de lo incierto,
presa de sentimientos elocuentes.
Te has fugado de todos lados...
fugitiva y presa; con labios carmesí.
Como chiflada has huido tras la boca;
que succiona tu néctar cuan colibrí.
¡Prófuga! ¡Prófuga!
Aquí mi alma te entrego toda...
por haberte jugado hasta la vida,
...por haber llegado a mí.
Algo te prometo, querida;
también he escapado de muchos lados,
pero nunca en ésta vida escaparé de ti.