Ania Kupuri
Poeta recién llegado
Siempre quise llamarme Gabriela
como del Cenit los soles
entre la bruma de la sutil gacela
que enternece a los crisoles.
Gabriela, como del silencio las voces
que despliegan aladas ruinas
lisonjeras en plenilunio de goces
con pinta entre saltos y esquinas.
Caminar entre lágrimas de bruma
sin retorcerme dolida en el infierno
como hoy, que no soy más que pluma
que no encuentra su silencio…
¡Qué pena que no soy Gabriela!
Nacida entre los oros plateados
Ojala mi ser no se extinguiera
vacío entre los gritos desesperados.
Y los largueros forjasen la ruta
de mis sentires que son sólo estelas
creciendo como diminuta…
Por que nunca, me llamé Gabriela…
©
como del Cenit los soles
entre la bruma de la sutil gacela
que enternece a los crisoles.
Gabriela, como del silencio las voces
que despliegan aladas ruinas
lisonjeras en plenilunio de goces
con pinta entre saltos y esquinas.
Caminar entre lágrimas de bruma
sin retorcerme dolida en el infierno
como hoy, que no soy más que pluma
que no encuentra su silencio…
¡Qué pena que no soy Gabriela!
Nacida entre los oros plateados
Ojala mi ser no se extinguiera
vacío entre los gritos desesperados.
Y los largueros forjasen la ruta
de mis sentires que son sólo estelas
creciendo como diminuta…
Por que nunca, me llamé Gabriela…
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