leandro
Poeta adicto al portal
Para llegar a su casa no tenía
inconvenientes.
Un arroyo que,
antes o después, se hinchaba siempre.
Un río sólo vadeado sobre mulos.
Un puente
colgado de bejucos,
promesas
y
aire puro.
Para llegar de día
salía de noche.
El sol enojado me hacía saber cada reproche.
No tuve problemas con las capciosas preguntas
de su padre.
Ni con las insinuaciones
de su madre.
Ni con la dudosa mirada
de su hermana.
Tampoco los tuve con ella.
Ahora
vivo en su casa
con mis hijos y una nieta.
Un varón y cuatro hembras; dos de las cuales gemelas.
Gajes del oficio....!eh !
leandro piña objío
inconvenientes.
Un arroyo que,
antes o después, se hinchaba siempre.
Un río sólo vadeado sobre mulos.
Un puente
colgado de bejucos,
promesas
y
aire puro.
Para llegar de día
salía de noche.
El sol enojado me hacía saber cada reproche.
No tuve problemas con las capciosas preguntas
de su padre.
Ni con las insinuaciones
de su madre.
Ni con la dudosa mirada
de su hermana.
Tampoco los tuve con ella.
Ahora
vivo en su casa
con mis hijos y una nieta.
Un varón y cuatro hembras; dos de las cuales gemelas.
Gajes del oficio....!eh !
leandro piña objío