Obra I. frutos madurados con nostalgia.
Vendrá la chica del regaliz al rocío desnutrido de la infancia.
Los pajarillos rojos se posan en los muros delicados de la ciudad etérica.
Escribir en las copas de los arboles con oleajes de angustia carmín.
Traducen los limoneros las pinceladas en morse del cielo.
Obra II.La cruz de ébano.
El profeta que escribe con tormenta de cipreses:
Dialoga la muerte espinosa con la corona roja.
Llorá la rosa en la cruz de ébano.
Arrugan cordilleras la frente del cristo de los graffittis.
Se agrupan pajarillos sinfónicos en torno a la falda de la madre obrera.
Obra III.Sueños de una noche de ajedrez.
Cayó del cielo una estrella heráldica para coronar mi reino.
Sintonizar en atalayas de luz las aventuras musicales.
Capturar los bostezos de las perlas en fotografías de familia.
El gran dragón es la montura de los niños del cielo.
Obra IV. Cuadernillos del aprendiz de ajedrecista.
Docencia algebráica en los pupitres de escarcha.
Germinan las alas dramáticas de los peones-huevo.
Se amontonan en mi almohada los castillos de teoría.
Cipreses abanderados de los prismas cósmicos.
Vendrá la chica del regaliz al rocío desnutrido de la infancia.
Los pajarillos rojos se posan en los muros delicados de la ciudad etérica.
Escribir en las copas de los arboles con oleajes de angustia carmín.
Traducen los limoneros las pinceladas en morse del cielo.
Obra II.La cruz de ébano.
El profeta que escribe con tormenta de cipreses:
Dialoga la muerte espinosa con la corona roja.
Llorá la rosa en la cruz de ébano.
Arrugan cordilleras la frente del cristo de los graffittis.
Se agrupan pajarillos sinfónicos en torno a la falda de la madre obrera.
Obra III.Sueños de una noche de ajedrez.
Cayó del cielo una estrella heráldica para coronar mi reino.
Sintonizar en atalayas de luz las aventuras musicales.
Capturar los bostezos de las perlas en fotografías de familia.
El gran dragón es la montura de los niños del cielo.
Obra IV. Cuadernillos del aprendiz de ajedrecista.
Docencia algebráica en los pupitres de escarcha.
Germinan las alas dramáticas de los peones-huevo.
Se amontonan en mi almohada los castillos de teoría.
Cipreses abanderados de los prismas cósmicos.