jose villa
Poeta que considera el portal su segunda casa
Jugaremos a ver qu¡én es
el más pendejo del mundo
y yo haré trampa
y ganaré
y repetiremos el juego
y volveré a ganar, esta vez
en función de mis propios
méritos, y por amplio
margen
y cuando terminemos
el juego
me iré a casa
y frente al espejo
solo, ya sin la tensión
del juego, me dedicaré
la mejor de mis sonrisas,
y pensaré: ¿te das cuenta,
pepe?; no eres, en realidad,
como siempre has sospechado,
ese total
absoluto
fracaso
el más pendejo del mundo
y yo haré trampa
y ganaré
y repetiremos el juego
y volveré a ganar, esta vez
en función de mis propios
méritos, y por amplio
margen
y cuando terminemos
el juego
me iré a casa
y frente al espejo
solo, ya sin la tensión
del juego, me dedicaré
la mejor de mis sonrisas,
y pensaré: ¿te das cuenta,
pepe?; no eres, en realidad,
como siempre has sospechado,
ese total
absoluto
fracaso
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