Ana Fabiana
Poeta fiel al portal
El mundo comienza en mi casa
y termina en mis abismos.
En el vientre de mi madre está la génesis;
en las calles de mis primeros asombros, el Paraíso
donde todos los pecados concurrieron
tras el paso del tiempo.
El mundo comienza en mi casa
y termina en una interrogante,
en las avideces de un fantasma
que se burla de mi andar y mis angustias.
Dios está consciente de mis flaquezas,
sabe que la ineptitud es mi dilema,
que la espera es el precipicio
por donde caen los ensueños.
El mundo comienza en mi casa
y termina en una grieta.
Nada alcanzaré si no me yergo,
nada lograré si no resucito
de ese letargo
donde yacen los augurios y las promesas.
y termina en mis abismos.
En el vientre de mi madre está la génesis;
en las calles de mis primeros asombros, el Paraíso
donde todos los pecados concurrieron
tras el paso del tiempo.
El mundo comienza en mi casa
y termina en una interrogante,
en las avideces de un fantasma
que se burla de mi andar y mis angustias.
Dios está consciente de mis flaquezas,
sabe que la ineptitud es mi dilema,
que la espera es el precipicio
por donde caen los ensueños.
El mundo comienza en mi casa
y termina en una grieta.
Nada alcanzaré si no me yergo,
nada lograré si no resucito
de ese letargo
donde yacen los augurios y las promesas.