Hay en este poema, tal como lo puedo sentir, un conocimiento. Lo que llamamos Genio resume una serie INTERCONEXIONES síquicas-cósmicas que todos tenemos. Le pedimos, lo invocamos, porque sabemos que nos TRASCIENDE, que algunos aspectos de comunicación se encarnan, o se habitan, en espacios externos, pero interconectables y accesibles bajo las condiciones apropiadas.
Es sabio lo que pides porque el ALMA verdadera / Atman-buddhi / Espíritu o Ego espiritual, no lo tenemos encarnado, lo sabemos accesible, pero no dado. No vivimos por El, sino por este simulacro de «alma sintiente», alma animal como le llamada San Pablo... Hay pues que pedir el ALMA VERDADERA, pedir que se haga nuestra posesión permanente, complemento de nuestra personalidad...
Tu primera petición, AMISTAD, tal como la defines es una actitud de APERTURA, es el templo del Ser ya abierto, el mandala sagrado del que PIDE e INVOCA, en un circulo cerrado / privado / protegido / de sinceridad... para que venga ese GENIO / orientador y guía, tu ángel... desde ahí la AMISTAD se extiende para llamar a los AMORES necesarios, el prójimo, la familia, el esposo... con amor y amistad, vamos creciendo en ESPIRITU... aprendemos que el ALMA es algo más que los instintos sociales y biológicos... me gusta el orden en que pides = AMISTAD, AMOR= ALMA-ESPIRITU... Los verdaderos amigos comienzan hablando con sus genios, el orientador secreto, el ángel o sus arquetipos sagrados.
Fijate que la primera señal de que una persona está INTER-CONEXIONADA y ACCESIBLE A LO SAGRADO, es que es amistosa. La gente amistosa parece que no tiene miedo a nada, transpira seguridad. Con la amistad hay una felicidad insconsciente y contagiosa, deseo de compartir, voluntad de búsqueda, instinto amoroso para hallar... la amistad es como estar lleno de energía después de haber sido tocado con los genios. La amistad es la FE en forma de buena vibra... el amistoso se vuelve un duendecillo deseoso de derramar su alegría, su buena voluntad para el mundo. El amigo verdadero tiene muchas promesas de amor, mucha ALMA...
muy buen texto, Rosario
carlos