Piedad Acosta Ruiz
Poeta recién llegado
Gente que viene y que va, sin detenerse un instante, de acá para allá; sin holgar a descansar, hormigas fabricando su montículo en verano, abejas alimentando su panal en invierno, prodigándose el pan, asegurándose el fututo que vendrá, dibujando en cada paso su estatua imponente, dejando con descuido que en cada espacio de su ciudad, se sienta lo que en su majestuosa alma se siente.
GENTE QUE VIENE Y QUE VA
Gente de cualquier país o nación,
de esa que le madruga al sol,
de las que trabajan con tesón
para regalarse una existencia mejor.
Gente de cercanas tierras, de África o de América,
gentes de lejanas tierras, de Oceanía, Asia o Europa,
anidando, hilando, sembrando su cosecha,
para que sus ilusiones nunca se rompan.
Ramillete de todas las flores,
sin importar sus heredades,
gente de todos los colores,
dejando que sus sueños viajen.
Gente que en el alma de un pueblo
se siente en sus versos y desvelos
cuando sus pies en las mañanas
laborosas transitan sus suelos.
Gente, obra de arte del Creador,
fuego, aire arena, bosque fresco,
sin réplica en ninguna otra nación,
dando forma al sentimiento diverso.
Gente con el aroma de ancestros,
termales de cálidos manantiales
puñados de oro, dando su destello,
manos firmes de abrazos cordiales.
Gente que en la entraña con fuerza se siente,
torrentes deslizándose afanosos, transitando
a ese pueblo que recorre terrenos agrestes,
raza que sus sueños, día a día va construyendo.
¿De dónde será esa bella gente?
que se dibuja en el cristal de su ciudad?
¿De dónde serán sus sueños que transitan en su caminar?
¿De dónde serán esas tiernas manos que madrugan a trabajar?
¡De Medellín!, si de Medellín, esa es su ciudad.
GENTE QUE VIENE Y QUE VA
Gente de cualquier país o nación,
de esa que le madruga al sol,
de las que trabajan con tesón
para regalarse una existencia mejor.
Gente de cercanas tierras, de África o de América,
gentes de lejanas tierras, de Oceanía, Asia o Europa,
anidando, hilando, sembrando su cosecha,
para que sus ilusiones nunca se rompan.
Ramillete de todas las flores,
sin importar sus heredades,
gente de todos los colores,
dejando que sus sueños viajen.
Gente que en el alma de un pueblo
se siente en sus versos y desvelos
cuando sus pies en las mañanas
laborosas transitan sus suelos.
Gente, obra de arte del Creador,
fuego, aire arena, bosque fresco,
sin réplica en ninguna otra nación,
dando forma al sentimiento diverso.
Gente con el aroma de ancestros,
termales de cálidos manantiales
puñados de oro, dando su destello,
manos firmes de abrazos cordiales.
Gente que en la entraña con fuerza se siente,
torrentes deslizándose afanosos, transitando
a ese pueblo que recorre terrenos agrestes,
raza que sus sueños, día a día va construyendo.
¿De dónde será esa bella gente?
que se dibuja en el cristal de su ciudad?
¿De dónde serán sus sueños que transitan en su caminar?
¿De dónde serán esas tiernas manos que madrugan a trabajar?
¡De Medellín!, si de Medellín, esa es su ciudad.