eenciso
Poeta fiel al portal
I
Recostados,
entre penumbras,
cosiendo miradas,
arrebujando al mundo;
el aliento humecta el cristal,
tu pelo cae como la seda,
y te envuelves la chaqueta
como un abrazo;
tu presencia entumecida,
el dorso en la penumbra,
entre arcos,
nuestras sombras tañen,
arredramos al frío otoño
desde nuestra nave espacial,
y el beso avizora el brillo
a tu costado.
II
Y el tiempo lacerante,
como epitafio de la noche,
abatido, suspicaz, me empuja
a través del hoyo de tu ausencia,
caigo sin fondo; sin cantos;
entre las estrellas de la medianoche,
la carretera se estira y dilata,
tus ojos me siguen como luceros,
hasta que el mundo se me apague
girando entre la luna y tu recuerdo.
Recostados,
entre penumbras,
cosiendo miradas,
arrebujando al mundo;
el aliento humecta el cristal,
tu pelo cae como la seda,
y te envuelves la chaqueta
como un abrazo;
tu presencia entumecida,
el dorso en la penumbra,
entre arcos,
nuestras sombras tañen,
arredramos al frío otoño
desde nuestra nave espacial,
y el beso avizora el brillo
a tu costado.
II
Y el tiempo lacerante,
como epitafio de la noche,
abatido, suspicaz, me empuja
a través del hoyo de tu ausencia,
caigo sin fondo; sin cantos;
entre las estrellas de la medianoche,
la carretera se estira y dilata,
tus ojos me siguen como luceros,
hasta que el mundo se me apague
girando entre la luna y tu recuerdo.
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