GNOMOS AMARILLOS
Gnomos amarillos pululan
tragándose el croar
de otros mundos.
Un impacto de ausencia
hace pedazo mis uñas
y un beso de sangre
cierra mi boca.
La tarde tiene olor
a manos gemelas
a la lluvia que cae
sobre la yerta tristeza.
Puedo mirarme desnudo
bajo el tibio silencio
y sentir las raíces
que me dejaron
las tardes repletas de ti.
Se escurren entre mis dedos
el luto de las palabras
y el velo fatal de mi destino.
Intento besar la realidad,
pero ya no te percibo:
no están tus ojos
no están tus manos
no está tu piel.
EBAN
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