A menudo se malentiende la derecha y la izquierda.
Según la izquierda, la derecha es lo peor, pero la izquierda sufre de la memoria y no regresa a ver cuanto daño han hecho sus dirigentes en el poder.
Por considerar a la derecha lo peor, la izquierda busca a todo costo destruirla, comenzando por lo que considera sus pilares principales, la economía de mercado y la propiedad privada.
Según la derecha, la izquierda es falsa y mentirosa, siendo una ocupación casi perenne el pasar su tiempo defendiéndose de todo tipo de ataques (de la izquierda).
Que han existido dirigentes de derecha en el poder, pues si algunos lo han conseguido, más por la decepción de los votantes respecto a la izquierda que por apego a la derecha (la izquierda desilusionada).
Pero ya puestos en serio cabe la pregunta.
¿En verdad existe una verdadera derecha y una verdadera izquierda?
Para desmitificar el cuento de la abuelita virgen, hay que partir de un hecho concreto.
La izquierda se origina en grupos de burgueses (es decir derecha), que por cuestiones de posición se sentaron una vez en el lado izquierdo de una sala de sesiones... y quedó el nombre de izquierda relacionado a los liberales radicales.
Mientras que el grupo de conservadores (monarquía e iglesia) se sentó a la derecha.
Así que asegurar que la izquierda se origina en el pueblo es una forma de endulzar la amarga realidad.
La "izquierda" en realidad estaba formada por terratenientes, industriales, artesanos, profesores, comerciantes, con poder económico por encima del ingreso medio. Incluso varios con mayor poder económico que algunos miembros de la realeza y la iglesia (no en balde se vendía títulos nobiliarios y bulas a buen precio $$$).
Así que el sector pobre y humilde del pueblo no era parte de la izquierda ni derecha inicial (liberales radicales y conservadores).
El tiempo pasa, y por efectos del desgaste los conservadores poco a poco van perdiendo terreno, primero en lo económico, y posteriormente en lo político. Los suceden los liberales radicales.
Pero el proceso no termina allí, pues surge de la izquierda liberal una nueva izquierda reaccionaria, victimista e ingrata con su origen.
Estas características lo llevan a ser revolucionaria y contraria a los poderes políticos, que por coincidencia ahora estaban en manos de sus pensadores iniciales. Y claro, para tomarse la posición se vuelve antagonista.
Así comienza a formularse un proceso de adueñamiento de consignas, símbolos, significados, conceptos... todo con tal de llegar al poder pero sin plantearse jamás realmente qué iban a hacer una vez lo tengan.
Se prepararon para domar un caballo salvaje, pero no tenían la menor idea de hacia adonde cabalgar luego.
Este proceso, divisionista, por lógica se fundamentó en el odio al contrario... siendo los contrarios todos los que no estaban de acuerdo a sus planteamientos. Así nacen los extremismos del odio.
Odio a los diferentes, a los que pensaban y actuaban distinto, a otro idioma, a otro color de piel, a otra creencia, a otra costumbre. Los fundamentalismos volvieron a surgir, igual como ocurrió en el oscurantismo (con las monarquías e iglesias de por medio).
Ahora el nuevo fundamentalismo era el arma predilecta de la nueva izquierda (el socialismo, el comunismo y el peor extremo del facismo).
Han pasado varios años, y el socialismo ya ha aceptado (varias veces), que aún cuando sus ideales suenan bien, su aplicación práctica es imposible por cuanto destruye la economía.
La izquierda del milenio ahora reconoce que la economía capitalista no solo es buena, sino también deseable y alcanzable.
La izquierda busca evolucionar en el mundo, alejándose del fundamentalismo, a tal punto que incluso naciones calificadas típicamente como capital imperialistas de derecha han tenidos gobiernos de izquierda (¿o acaso Obama era de derecha?). Y recientemente Chile y Colombia, que en Sudamérica se consideran de derechas han tenido recientes gobiernos de izquierda (Bachelet y Santos).
La izquierda regresa de nuevo a sus orígenes... la burguesía, con una pequeña diferencia. En sus inicios era burguesía en auge por su propia capacidad económica... hoy en día es burguesía política en auge por recursos ajenos (sustentada por los pagos de impuestos). (Por cierto, el pueblo es quien termina pagando los impuestos...).