Belu
Padme
Suspiro...
la noche llama,
el crepúsculo inicia
con el canto de una golondrina
que ahora ha hecho su nido,
justo debajo de mi alma,
con el lecho recortado,
de una silente herida,
que aun sangra... que aun duele...
Refugiaros en una herida: pequeña avecilla
de negras alas y pútrida alma,
refugiaros en esta dulce herida
no será otra la que encuentre en este festín de vidas.
Heridas, heridas, heridas
tenme en alzas las llagas que pican ,
dolerán más mañana que las del propio día.
Con flujo sanguíneo
ronca su pecho,
atravesado por alfileres,
que nacen de la duda,
siendo ahora el ocaso,
con sol moribundo,
que descorra las lágrimas,
ya que yo no caigo en el llanto.
Mas no des luz a Llanto, no
él ya tiene su profundo y florido canto
no des a tus ojos gotas de ideas en ácidos
tu sabes partirás con tus alas
aunque no sean negras como las quieres
aunque no sean blancas como las que hoy en tus dientes tienes.
Reflejo sereno, plata en el rosario,
con la esfera sagrada,
de un corazón nato vencido por rosas,
espinas amargas que atrapan golondrina,
¡Llora invadida! ¡Llora perdida!
que la soledad antes amada,
se arrastra a la cordura común,
entre espadas.... entre nubes
Llora si.
Llora tú también si lo desea pulso y corazón,
sólo a ello ten presente:
aunque en caldeadas aguas camines,
aunque bebas ciegos aquellos cerrojos que mienten...
ha de recorrérsele cielos y miles de espacios por firmamentos
aquel latir de un ser que en belleza ha de reconocer vid
ya, deja a un lado ese rosario,
olvídate de la cruz
de la de madera y las de barro,
échale fuego, que solo frío harán al encontrar un dejo.
¡Palmas! ¡Sonrisas!
¡Caretas silenciosas!
como recibe tu canto,
la dicha de saberme escuchado,
con sublime caravana,
encuentro la paz de tu alma,
que desgarre mi soledad,
que destruya mi mal sentir,
con solo una palabra,
has matado al Dragón de la nada...
Dulce taciturno... ha dejado su fuego
a merced de algún siniestro consuelo...
Muerte...
¿Has despertado?
¿Has traído contigo aquel fuego?
Creo el también ha dejado llagas en tus manos y pelo.
Como el mismo Perseo,
he arrebatado la llama,
pateado a la muerte,
aunque recite aún mi nombre,
tiempo preciado... con daga en mano,
que sirva la danza... el compás que he tocado,
que sirva a tu merced.... el constante 1,2,3,
que dicta mi postrado corazón...
Muerte...
no he de dar contra su frente
aun si no logra ver mi alma
lo que clama de su fuente...
Danzas, lanzas...
velas, llamas
corazón late aún escuchándola
mas no ha de temersele
ha de sabérsela compañera en alma
Mmm...
¡Palmas! ¡Laureles!...
¡Protestades y Séfiros!
aquí Ella ha cantado,
en pos de mi danza,
que sublime sea el batir de alas,
que rocen en la locura,
al haberme perdido,
en el cantar de sus letras....
Letra Ala
Capullo y crisálida.