Javier Palanca
Poeta fiel al portal
Miraba el astro
que pudiendo ser la Luna
era bloque de manos
lazadas entre lazadas,
entrecerraba ojos
y empequeñecía pupilas
para añadirme el enfoque
y la nitidez pretendida,
sudaba entre las alarmas
que despertaba el deseo
por descifrar las palabras
que volteaban los dedos,
iba a amanecerse el día,
entre ansiedad y cansancio,
cuando ráfaga perdida
cegó ceguera con luces,
y vi,
y leí,
como quien mira hacia dentro
rescatando un pensamiento:
Nada más ni nada menos
es este abrazo perfecto
de hombres y mujeres firmes
entre la rebelión y el sueño
que pudiendo ser la Luna
era bloque de manos
lazadas entre lazadas,
entrecerraba ojos
y empequeñecía pupilas
para añadirme el enfoque
y la nitidez pretendida,
sudaba entre las alarmas
que despertaba el deseo
por descifrar las palabras
que volteaban los dedos,
iba a amanecerse el día,
entre ansiedad y cansancio,
cuando ráfaga perdida
cegó ceguera con luces,
y vi,
y leí,
como quien mira hacia dentro
rescatando un pensamiento:
Nada más ni nada menos
es este abrazo perfecto
de hombres y mujeres firmes
entre la rebelión y el sueño