Juan Oriental
Poeta que considera el portal su segunda casa
Dando el sol desfalleciente,
ya en crepúsculo de muerte,
sus postreros resplandores,
pasa revista la Noche
a su tropa deprimente.
Y va preguntando nombres
en imperativo orden
a su gris reclutamiento
(amazonas y guerreros
que formó en grupo uniforme):
Melancolía, Soledad, Desamor,
Decepción, Duda, Temor,
Tristeza, Disgusto, Tedio...,
gruñe el escuadrón siniestro
en brutal confirmación.
Al fin de extensa reseña,
la Noche arma su estrategia
con su más cruel General:
¡Frustración: hay que atacar
hasta que llore el Poeta!
¡Y, cuidado, si aún se inspira,
con su pluma misilística
o molotov su tintero!
O su lirismo antiaéreo,
que nos puede hacer... ¡Poesía!
ya en crepúsculo de muerte,
sus postreros resplandores,
pasa revista la Noche
a su tropa deprimente.
Y va preguntando nombres
en imperativo orden
a su gris reclutamiento
(amazonas y guerreros
que formó en grupo uniforme):
Melancolía, Soledad, Desamor,
Decepción, Duda, Temor,
Tristeza, Disgusto, Tedio...,
gruñe el escuadrón siniestro
en brutal confirmación.
Al fin de extensa reseña,
la Noche arma su estrategia
con su más cruel General:
¡Frustración: hay que atacar
hasta que llore el Poeta!
¡Y, cuidado, si aún se inspira,
con su pluma misilística
o molotov su tintero!
O su lirismo antiaéreo,
que nos puede hacer... ¡Poesía!
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