Guerra

Sr. Sapo

Poeta asiduo al portal
Estoy realmente cabreado
porque nadie avisó a mis soldados
que abatirte de mi tiempo era trampa
y ahora estoy descalificado de tus besos.

Es bastante jodido
no haber firmado antes un buen armisticio
y tener que aguantar hoy el desfile enemigo
en la plaza mayor de la capital de mi cuerpo.

Lo que realmente me putea
es tener todo este arsenal guardado
cogiendo polvo, enmoheciendose,
explotando sin permiso en mi cabeza
cuando pienso en lo hermosa que era nuestra guerra,
en que detrás de cada gatillo estaba tu dedo
en que cada lágrima por un muerto,
era una lágrima y dolía,
pero detrás estaban tus ojos,
y varias millas detrás, en la retaguardia, estabas,
estabas tú,
estaba un motivo para luchar por algo.
 
Última edición:
Estoy realmente cabreado
porque nadie avisó a mis soldados
que abatirte de mi tiempo era trampa
y ahora estoy descalificado de tus besos.

Es bastante jodido
no haber firmado antes un buen armisticio
y tener que aguantar hoy el desfile enemigo
en la plaza mayor de la capital de mi cuerpo.

Lo que realmente me putea
es tener todo este arsenal guardado
cogiendo polvo, enmoheciendose,
explotando sin permiso en mi cabeza
cuando pienso en lo hermosa que era nuestra guerra,
en que detrás de cada gatillo estaba tu dedo
en que cada lágrima por un muerto,
era una lágrima y dolía,
pero detrás estaban tus ojos,
y varias millas detrás, en la retaguardia, estabas,
estabas tú,
estaba un motivo para luchar por algo.
vaya las guerras llegan a veces con aviso, otras no, buen poema amigo, solo revisa un acento, besos
 
Estoy realmente cabreado
porque nadie avisó a mis soldados
que abatirte de mi tiempo era trampa
y ahora estoy descalificado de tus besos.

Es bastante jodido
no haber firmado antes un buen armisticio
y tener que aguantar hoy el desfile enemigo
en la plaza mayor de la capital de mi cuerpo.

Lo que realmente me putea
es tener todo este arsenal guardado
cogiendo polvo, enmoheciendose,
explotando sin permiso en mi cabeza
cuando pienso en lo hermosa que era nuestra guerra,
en que detrás de cada gatillo estaba tu dedo
en que cada lágrima por un muerto,
era una lágrima y dolía,
pero detrás estaban tus ojos,
y varias millas detrás, en la retaguardia, estabas,
estabas tú,
estaba un motivo para luchar por algo.


Voluptuosa guerra, la única que deseamos empezar y extender por la geografías soberanas de la piel… esa guerra que veces discurre entre gotas saladas, cuando pernotamos detrás de esos ojos que nos increpan el alma.

Un abrazo poeta me gustó este escrito.
 

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