Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Guerrica
Curas, maestros,
marinos de estepas,
perros sarnosos,
toreros de felpa.
Gitanas abiertas,
payasos napiosos,
noblezas sangrientas,
sacristanes raposos,
rasputines de feria.
Humanos decursos,
inútiles cursos
de artistas de piedra,
que hablan de uso
cerradas las puertas.
Censuradas veletas
que marcan los vientos;
abierto el camino
nos llegan con fuerza,
los gritos y gritos,
de mujeres y niños,
de los hombres que enfrentan,
redobles unidos
cuyos bloques se agrietan.
Caen las bombas
sobre un pueblo ancestral;
cuervos, sangre y arenas,
raíces profundas,
cerdos y formas
de tierras muy negras;
cuernos y credos,
pitones que besan.
Llueve en los tiempos
lo que todo es espera,
espectáculos ciegos,
nación que se muestra,
y agónica lanza
miradas ya muertas.
Millones de ojos,
se quedan en velas
que alumbran los rostros,
y en pálidas fieras
asoman los fosos,
oscuros infiernos
llenos de ojeras.
Luz en las eras,
negros los cuerpos,
rojos de ocaso
en chaquetas guerreras;
paisajes siniestros,
profundos fracasos,
último arresto
dictado en la tierra;
caudillos de paso,
los francos paisanos
son maquis de sierra.
Los males se marchan,
los bien engañados
por buenos se quedan,
y quieren los males
volver en su estela.
Escribe el poeta
a su trozo de tierra;
clamando a los cielos
nadie contesta.
Llegados los tiempos
la historia está hecha;
un valle de lágrimas,
caídas trincheras,
ilusiones perdidas
¡Monárquicos fuera!