Aníbal García
Poeta recién llegado
Ha prescrito el amor
Cada vez que me siento en la cornisa
del recuerdo una parte de mí muere.
Porque tu sombra es larga y mis otoños
una cafetería con ventanas
que muestran cómo llueve en las aceras
y no estás en la puerta chorreando,
y vuelan lentamente las gaviotas
sobre el mar que abrazó tu desnudez
con sus olas, sirena taciturna.
Y esa niebla salina de la mente
me consume, y ahoga mi garganta,
y apura los silencios desgarrados
de la noche, los gritos que confirman
que ha prescrito el amor en el desierto.
Cada vez que me siento en la cornisa
del recuerdo una parte de mí muere.
Porque tu sombra es larga y mis otoños
una cafetería con ventanas
que muestran cómo llueve en las aceras
y no estás en la puerta chorreando,
y vuelan lentamente las gaviotas
sobre el mar que abrazó tu desnudez
con sus olas, sirena taciturna.
Y esa niebla salina de la mente
me consume, y ahoga mi garganta,
y apura los silencios desgarrados
de la noche, los gritos que confirman
que ha prescrito el amor en el desierto.