Julius 12
Poeta que considera el portal su segunda casa
Amada, amada mía quería hallarte y no podía,
cadenas me ataban, feroces cadenas, nada las
rompía.
Multipliqué visiones, empeñé fantasías,
pero había guardado la confusa sospecha
de que aferrada a una ráfaga desaparecías,
eras rehén de una sombra que en un sórdido
abismo te mecía.
Es el secreto destrozado del jardín de las
delicias el que ya no estés ni un segundo
cada día.
Es mi tormento esperar en la niebla,
es mi tormento ensimismarme en mi dolorosa
fisura, en mi trastornado orgullo,
en mi perdido honor,
y en la espesura de mi alucinada memoria
esperaré que algún día a cualquier hora
o en cualquier momento te vuelva a encontrar
turbulenta y exigua,
en la encrucijada de mi vida...
cadenas me ataban, feroces cadenas, nada las
rompía.
Multipliqué visiones, empeñé fantasías,
pero había guardado la confusa sospecha
de que aferrada a una ráfaga desaparecías,
eras rehén de una sombra que en un sórdido
abismo te mecía.
Es el secreto destrozado del jardín de las
delicias el que ya no estés ni un segundo
cada día.
Es mi tormento esperar en la niebla,
es mi tormento ensimismarme en mi dolorosa
fisura, en mi trastornado orgullo,
en mi perdido honor,
y en la espesura de mi alucinada memoria
esperaré que algún día a cualquier hora
o en cualquier momento te vuelva a encontrar
turbulenta y exigua,
en la encrucijada de mi vida...
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