Pablo Alejandro
Poeta adicto al portal
Había una vez
En la alborada de mi corazón una estrella
resplandeciente y tierna,
y no se la razón de querer cambiar
los ojos que la admiran
la voz que la reclama
el pecho que la guía
el guardián de sus sueños.
Vacío el empeño de acariciar se frescura
si con frías nubes su fulgor se borraba
y en su cuerpo aquella luz que era vida
solo sombras por respuesta me entregaba...
En la alborada de mi corazón una estrella
resplandeciente y tierna,
y no se la razón de querer cambiar
los ojos que la admiran
la voz que la reclama
el pecho que la guía
el guardián de sus sueños.
Vacío el empeño de acariciar se frescura
si con frías nubes su fulgor se borraba
y en su cuerpo aquella luz que era vida
solo sombras por respuesta me entregaba...