Jesús B.Rodriguez Saludes
Poeta recién llegado
Habíamos quedado...
Habíamos quedado
en que iba a ser tu preferencia,
tu prioridad.
Y que tú serías mi bohemia,
que serías mi relax,
que por lo menos no me dejarías
con los bolsillos trasnochados
de ilusiones,
la cabeza embriagada de protestas,
con la camisa medio afuera
y el cordón de mi zapato
chapaleando en tu sudor.
Habíamos quedado en tantas cosas:
Algunas tremendas; las más,
desastrosas.
Habíamos quedado, por ejemplo,
repartir el mar
para refugio de la ausencia,
abandonar los viejos trapos
en la primera estación,
tomar por asalto el metro,
el trolebús o algún tren
que nos llevara muy lejos de aquí,
de este resbaloso punto de partida:
como siempre tan “punto”
pero nunca “partida”.
Habíamos quedado
en que nada nos haría claudicar la cervical,
que por fin seríamos inmunes
a la indiferencia.
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