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Habla el olvido

Pedro Olvera

#ElPincheLirismo
Aquí se refugiaron dos amantes
del recio azote de la lluvia;
dos exiliados del cielo lacustre,
inundado de estrellas muertas,
alcantarilla vil de futuras ciudades.
Entre las ramas de este aposento,
en los charcos azules de las paredes,
en el fondo profundo de la cama,
los arropé contra la gangrena,
los escondí de sus espectros.
Eran torpes aún, recién salidos
de la albumina del tiempo:
cerraban los ojos
para mirarse con las manos:
cada instante de distancia
era un precipicio;
pero la palabra, un puente;
y la llegada…
La boca les caminaba por el cuerpo,
besaban sus labios con las rodillas,
escarbaban sus desnudeces
buscando un manantial, un tañido,
y se ahogaban al alcanzar la orilla.
Señalaban un rayo, la luciérnaga
que los propagaba en la noche
como una sutil fosforescencia,
ramo de gatillos en el pecho derramado,
todo el resplandor,
entrañas exudadas al galope de los poros.
Entonces, las promesas,
la complicidad pactada de la memoria.
Los sueños los soñaron antes de dormirse.
Desaparecieron con el alba, escamparon.
La vela que dejaron encendida
los apagó de un soplo,
no duraron lo que el milenio de un pabilo
y sus ausencias dejaron de espéralos.
Solo yo no olvido
que aquí estuvieron dos amantes.

13 de septiembre de 2022
 
Pinche embustero es el olvido. :|
Abrazo con chanclazo. ♡
Te quiero, PincheLíricoMalvado.
Cómo eres de mala, pibita Medu, ¿qué culpa tengo yo que al jodido olvido perezoso no se le olvida lo que olvidó?
Pero en fin, como buen hijo de la mala vida, entre más me chanclees, más te quiero.
Y no te olvido porque uno vuelve siempre...


Gracias por tantas cosas maravillosas, invaluables por simples, inolvidables por vitales. Te abrazo mucho, amiga querida.
 
Cómo eres de mala, pibita Medu, ¿qué culpa tengo yo que al jodido olvido perezoso no se le olvida lo que olvidó?
Pero en fin, como buen hijo de la mala vida, entre más me chanclees, más te quiero.
Y no te olvido porque uno vuelve siempre...


Gracias por tantas cosas maravillosas, invaluables por simples, inolvidables por vitales. Te abrazo mucho, amiga querida.
♡♧
 
Aquí se refugiaron dos amantes
del recio azote de la lluvia;
dos exiliados del cielo lacustre,
inundado de estrellas muertas,
alcantarilla vil de futuras ciudades.
Entre las ramas de este aposento,
en los charcos azules de las paredes,
en el fondo profundo de la cama,
los arropé contra la gangrena,
los escondí de sus espectros.
Eran torpes aún, recién salidos
de la albumina del tiempo:
cerraban los ojos
para mirarse con las manos:
cada instante de distancia
era un precipicio;
pero la palabra, un puente;
y la llegada…
La boca les caminaba por el cuerpo,
besaban sus labios con las rodillas,
escarbaban sus desnudeces
buscando un manantial, un tañido,
y se ahogaban al alcanzar la orilla.
Señalaban un rayo, la luciérnaga
que los propagaba en la noche
como una sutil fosforescencia,
ramo de gatillos en el pecho derramado,
todo el resplandor,
entrañas exudadas al galope de los poros.
Entonces, las promesas,
la complicidad pactada de la memoria.
Los sueños los soñaron antes de dormirse.
Desaparecieron con el alba, escamparon.
La vela que dejaron encendida
los apagó de un soplo,
no duraron lo que el milenio de un pabilo
y sus ausencias dejaron de espéralos.
Solo yo no olvido
que aquí estuvieron dos amantes.

13 de septiembre de 2022
El olvido es un velo, danzando con el viento y cuyas alas al igual que las mariposas, entre mas las persigues mas se alejan.
Un gran poema
Saludos
 
Aquí se refugiaron dos amantes
del recio azote de la lluvia;
dos exiliados del cielo lacustre,
inundado de estrellas muertas,
alcantarilla vil de futuras ciudades.
Entre las ramas de este aposento,
en los charcos azules de las paredes,
en el fondo profundo de la cama,
los arropé contra la gangrena,
los escondí de sus espectros.
Eran torpes aún, recién salidos
de la albumina del tiempo:
cerraban los ojos
para mirarse con las manos:
cada instante de distancia
era un precipicio;
pero la palabra, un puente;
y la llegada…
La boca les caminaba por el cuerpo,
besaban sus labios con las rodillas,
escarbaban sus desnudeces
buscando un manantial, un tañido,
y se ahogaban al alcanzar la orilla.
Señalaban un rayo, la luciérnaga
que los propagaba en la noche
como una sutil fosforescencia,
ramo de gatillos en el pecho derramado,
todo el resplandor,
entrañas exudadas al galope de los poros.
Entonces, las promesas,
la complicidad pactada de la memoria.
Los sueños los soñaron antes de dormirse.
Desaparecieron con el alba, escamparon.
La vela que dejaron encendida
los apagó de un soplo,
no duraron lo que el milenio de un pabilo
y sus ausencias dejaron de espéralos.
Solo yo no olvido
que aquí estuvieron dos amantes.

13 de septiembre de 2022
Dejar que el olvido se ancle para todavia rescatar esa esencia de amor que
entre promesas apura las esencias de una necesidad sensorial. el
amor entondes se hace intenso. bellissimo. saludos de luzyabsenta
 

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