Describo el movimiento ondulante de las formas, esa máquina de la felicidad
que se arrulla elevando todo como en un sol de despiertas melodías , voy hacia tus ojos.
que se arrulla elevando todo como en un sol de despiertas melodías , voy hacia tus ojos.
HABLABA CON EL SUEÑO DEL AMOR
Ondas descritas en el capricho de las formas
y donde los ecos son cantos de pasos de edad;
certeza de los encaminados propósitos lineales
que en círculos profanan la rotación sagrada.
Bella utopía etérea, máquina de esa felicidad
transfigurada en la linealidad indefensa
por la perpetua oscuridad de los ciclos sordos
que giran en en una alucinación desprotegida,
cuando las brisas trascienden en el sueño del amor.
Me arrulla la hamaca de los seres queridos,
protección de vida entre todos los abrazos,
entre tu atracción mutua, siendo cuerpos
que desafían el suplicio de la intimidad.
Mis dedos de embalaje transparente
se convierten en hojas de ternura
para en tus ramas renovar la vida en verde.
Bello, elevándome como isla de mar
al cielo abrazado en la costa enamorada;
es hermoso entremezclarme en tus horizontes
de caricias inmersas en los huertos del oeste,
donde el arco del sueño respira pasión
cuando traspasamos en el sueño del amor.
No es temor.
Es verja de metal despierto
que como salamandra al sol
se convierte en escultura perenne,
en perspectivas visionarias
de aquella arquitectura oblicua
brillante, estática..., mirante.
Tus ojos.
* * * * * * *
luzyabsenta
y donde los ecos son cantos de pasos de edad;
certeza de los encaminados propósitos lineales
que en círculos profanan la rotación sagrada.
Bella utopía etérea, máquina de esa felicidad
transfigurada en la linealidad indefensa
por la perpetua oscuridad de los ciclos sordos
que giran en en una alucinación desprotegida,
cuando las brisas trascienden en el sueño del amor.
Me arrulla la hamaca de los seres queridos,
protección de vida entre todos los abrazos,
entre tu atracción mutua, siendo cuerpos
que desafían el suplicio de la intimidad.
Mis dedos de embalaje transparente
se convierten en hojas de ternura
para en tus ramas renovar la vida en verde.
Bello, elevándome como isla de mar
al cielo abrazado en la costa enamorada;
es hermoso entremezclarme en tus horizontes
de caricias inmersas en los huertos del oeste,
donde el arco del sueño respira pasión
cuando traspasamos en el sueño del amor.
No es temor.
Es verja de metal despierto
que como salamandra al sol
se convierte en escultura perenne,
en perspectivas visionarias
de aquella arquitectura oblicua
brillante, estática..., mirante.
Tus ojos.
* * * * * * *
luzyabsenta