scarlata
Poeta veterano en el portal.
La luz de esta tarde de febrero
se parecía sospechosamente a mí.
Grisácea y opaca,
haciéndole sombra a los soles de mediodía,
con esa urgencia triste
de los que desean irse.
Se parecía demasiado a mí.
A la luz cenicienta de mis ojos moros,
que, una vez más,
no creen en nada.
Sería imposible desear la eternidad
de una tarde como esta.
Mejor dejarla ir,
confiar en que se pierda pronto,
sin huella, sin espuma de ola, sin aire,
sin apenas recuerdos.
Habrá otras tardes que sustituyan a esta
y algunas serán hermosas,
no lo dudo.
Tardes que dibujen arrugas de felicidad
alrededor de mis ojos.
Las habrá, espero.
Siempre sucede.
La tristeza fallida de este atardecer frío
se perderá tras la sucesión
de otros muchos olvidos.
De la misma forma que todos,
alguna vez,
desaparecemos de otras vidas.
Sin huella, sin espuma de ola, sin aire,
sin apenas recuerdos...
se parecía sospechosamente a mí.
Grisácea y opaca,
haciéndole sombra a los soles de mediodía,
con esa urgencia triste
de los que desean irse.
Se parecía demasiado a mí.
A la luz cenicienta de mis ojos moros,
que, una vez más,
no creen en nada.
Sería imposible desear la eternidad
de una tarde como esta.
Mejor dejarla ir,
confiar en que se pierda pronto,
sin huella, sin espuma de ola, sin aire,
sin apenas recuerdos.
Habrá otras tardes que sustituyan a esta
y algunas serán hermosas,
no lo dudo.
Tardes que dibujen arrugas de felicidad
alrededor de mis ojos.
Las habrá, espero.
Siempre sucede.
La tristeza fallida de este atardecer frío
se perderá tras la sucesión
de otros muchos olvidos.
De la misma forma que todos,
alguna vez,
desaparecemos de otras vidas.
Sin huella, sin espuma de ola, sin aire,
sin apenas recuerdos...