Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se sentaron en una banca con un refresco y un emparedado,
se saludaron amablemente como tres seres educados,
fijándose el tercero en el reloj
vio que la reunión llevaba dos minutos atrasados.
El primero un poco serio preguntó "¿cómo han estado?"
el segundo no dijo nada y sonrió,
el tercero dijo "yo andaba en el mercado"
se miraron turnando la mirada arriba abajo
y comenzaron la reunión sobre el tema de los enamorados.
Soltaron carcajadas y casi mueren de la risa,
el segundo comentó que ya no quedan enamorados
de esos que después de un mes se sientan recién casados,
el tercero dando un mordisco al pan
dijo que por el amor ya no juraba en vano.
Y se contaron secretitos, historias de amorcitos
que son más cuento que los marcianos,
se burlaron de los votos de amor recién recitaditos
que se dijeron con una equis en los dedos de la mano.
Ya no creen en los amores y menos en los que son eternos,
el tercero les contó de novios con un tercero,
el segundo lo alabó por ser tan honesto
y el primero le señaló "vos sí que sos sincero".
Llegaron a la sabia conclusión de que el amor
no es más que una joyería de imitación mal hecha
y que lo que siente el corazón
no son mariposas sino que vinagre sobre la mesa.
El primero se despidió diciendo "yo pago la cuenta"
el segundo le opinó "Mahoma hace rato que debo esta"
el tercero sonrió "Cupido hazme el favor,
soy Cristo y esta ronda la pago yo, con mi tarjeta".
se saludaron amablemente como tres seres educados,
fijándose el tercero en el reloj
vio que la reunión llevaba dos minutos atrasados.
El primero un poco serio preguntó "¿cómo han estado?"
el segundo no dijo nada y sonrió,
el tercero dijo "yo andaba en el mercado"
se miraron turnando la mirada arriba abajo
y comenzaron la reunión sobre el tema de los enamorados.
Soltaron carcajadas y casi mueren de la risa,
el segundo comentó que ya no quedan enamorados
de esos que después de un mes se sientan recién casados,
el tercero dando un mordisco al pan
dijo que por el amor ya no juraba en vano.
Y se contaron secretitos, historias de amorcitos
que son más cuento que los marcianos,
se burlaron de los votos de amor recién recitaditos
que se dijeron con una equis en los dedos de la mano.
Ya no creen en los amores y menos en los que son eternos,
el tercero les contó de novios con un tercero,
el segundo lo alabó por ser tan honesto
y el primero le señaló "vos sí que sos sincero".
Llegaron a la sabia conclusión de que el amor
no es más que una joyería de imitación mal hecha
y que lo que siente el corazón
no son mariposas sino que vinagre sobre la mesa.
El primero se despidió diciendo "yo pago la cuenta"
el segundo le opinó "Mahoma hace rato que debo esta"
el tercero sonrió "Cupido hazme el favor,
soy Cristo y esta ronda la pago yo, con mi tarjeta".