Mauricio Del Piano
Poeta recién llegado
Echaste flor
así como florecen
inesperadas: las amapolas
ingentes...
Te mueves, así suavizas
el viento; el viento, eres: susurros
tus palabras,
tus miradas huracanes, bocanadas
que me sumergen en el silencio.
Miro y no acabo de verme, descifrando
en cada gesto tenue, mientras dibujas
en el espacio, despacio con tus manos
como si quisieras asir
cada aliento de mi boca.
No pienses.
déjame pensar por ti
lo indecible.
No razones.
Las canciones caen desde el cielo
y yo robo para ti sus cascadas:
manantial que vive de noche en los desiertos.
[FONT="]Mi dicha es tu aparición
en el derrotero de mis cuentos,
ésos que se pintan
con la tinta que fluye...
Habítame. Sé el Hada de mi cuento;
la techumbre, mis respiros,
el viento...
No temas a la tinta de estas palabras: son tuyas
eres tú quien hace fluir la savia de mi alma,
tú eres quien insinúa. Yo sólo escucho,
mientras las pinta el silencio.
así como florecen
inesperadas: las amapolas
ingentes...
Te mueves, así suavizas
el viento; el viento, eres: susurros
tus palabras,
tus miradas huracanes, bocanadas
que me sumergen en el silencio.
Miro y no acabo de verme, descifrando
en cada gesto tenue, mientras dibujas
en el espacio, despacio con tus manos
como si quisieras asir
cada aliento de mi boca.
No pienses.
déjame pensar por ti
lo indecible.
No razones.
Las canciones caen desde el cielo
y yo robo para ti sus cascadas:
manantial que vive de noche en los desiertos.
[FONT="]Mi dicha es tu aparición
en el derrotero de mis cuentos,
ésos que se pintan
con la tinta que fluye...
Habítame. Sé el Hada de mi cuento;
la techumbre, mis respiros,
el viento...
No temas a la tinta de estas palabras: son tuyas
eres tú quien hace fluir la savia de mi alma,
tú eres quien insinúa. Yo sólo escucho,
mientras las pinta el silencio.
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