Han disparado a la noche

Anna Politkóvskaya

Poeta fiel al portal
Llega la noche cargada de silencio,
calor nocturno y tiempo quieto;
ni siquiera los amantes hacen ruido.
La campana y el bosque se vuelven niños
Y una neblinosa tristeza se adueña
de los parques vacíos de pájaros.

Pero, ¡cuidado!, hay un silencio que vive
de ser quemadura, un daño implacable
que torna la noche en ceniza.

Un grito cierto y vibrante sucede:
“han disparado a la noche”.
Estrellas moribundas se esparcen por la tierra
y una luna herida se esconde tras las nubes,
tiñendo de sangre el aire.

Sombras más altas que la propia noche
perforan como balas ventanas y párpados,
desatando la furibunda hegemonía del insomnio.

Miles de ojos abiertos se arrastran extenuantes
por el túnel de una noche expoliada
y agonizante que a la nada ha suplantado.

Cuando llegue el alba,
no se oirá su bello canto de plumas
y como únicos argumentos quedarán
las horas sucias, desposadas con las sombras,
y los escombros inocentes
de ojos desnudos en una tierra
donde cada día puede ser el último.

 
Llega la noche cargada de silencio,
calor nocturno y tiempo quieto;
ni siquiera los amantes hacen ruido.
La campana y el bosque se vuelven niños
Y una neblinosa tristeza se adueña
de los parques vacíos de pájaros.

Pero, ¡cuidado!, hay un silencio que vive
de ser quemadura, un daño implacable
que torna la noche en ceniza.

Un grito cierto y vibrante sucede:
“han disparado a la noche”.
Estrellas moribundas se esparcen por la tierra
y una luna herida se esconde tras las nubes,
tiñendo de sangre el aire.

Sombras más altas que la propia noche
perforan como balas ventanas y párpados,
desatando la furibunda hegemonía del insomnio.

Miles de ojos abiertos se arrastran extenuantes
por el túnel de una noche expoliada
y agonizante que a la nada ha suplantado.

Cuando llegue el alba,
no se oirá su bello canto de plumas
y como únicos argumentos quedarán
las horas sucias, desposadas con las sombras,
y los escombros inocentes
de ojos desnudos en una tierra
donde cada día puede ser el último.



Poemazo, compañera. Muy bueno.

Salud2.
 
Llega la noche cargada de silencio,
calor nocturno y tiempo quieto;
ni siquiera los amantes hacen ruido.
La campana y el bosque se vuelven niños
Y una neblinosa tristeza se adueña
de los parques vacíos de pájaros.

Pero, ¡cuidado!, hay un silencio que vive
de ser quemadura, un daño implacable
que torna la noche en ceniza.

Un grito cierto y vibrante sucede:
“han disparado a la noche”.
Estrellas moribundas se esparcen por la tierra
y una luna herida se esconde tras las nubes,
tiñendo de sangre el aire.

Sombras más altas que la propia noche
perforan como balas ventanas y párpados,
desatando la furibunda hegemonía del insomnio.

Miles de ojos abiertos se arrastran extenuantes
por el túnel de una noche expoliada
y agonizante que a la nada ha suplantado.

Cuando llegue el alba,
no se oirá su bello canto de plumas
y como únicos argumentos quedarán
las horas sucias, desposadas con las sombras,
y los escombros inocentes
de ojos desnudos en una tierra
donde cada día puede ser el último.
A veces desafortunadamente, lo que no hay es un nuevo amanecer.

Saludos
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba