Kabuki
Poeta recién llegado
Harakiri
Esquizoide, gotero de tinta china,
tortura de pila lila. Atado de pies y manos,
en la artesa de la morgue.
tortura de pila lila. Atado de pies y manos,
en la artesa de la morgue.
Un conde, un ruiseñor,
de pecho de sanguaza y atrabilis,
vomita un camafeo de colindas cartas
en la bacinica de la fría ergástula.
de pecho de sanguaza y atrabilis,
vomita un camafeo de colindas cartas
en la bacinica de la fría ergástula.
Donde no hay piélagos que soplen,
ni soles de Chad que tuesten,
para embaucar ese frasco de píldoras
que matan a mi vieja madre.
ni soles de Chad que tuesten,
para embaucar ese frasco de píldoras
que matan a mi vieja madre.
Con un puñal que corta la cubrecama,
la hieren, y la dejan desnuda,
agonizando en rubíes aguas.
Pues ella, es la estrella muerta
de un océano de luto.
la hieren, y la dejan desnuda,
agonizando en rubíes aguas.
Pues ella, es la estrella muerta
de un océano de luto.
¿Qué tanto
me mira su sonrisa de liebre negra?
Ella es dócil, ella es flaca,
buscando dioses, con su biblia de facto,
anda. Yo no la quiero, y ella canta,
yo la empiezo a querer, y ella danza
un ballet de Shostakovich,
que con su ruso romance, el puente Balta,
con brasas blancas, es ensombrerado
por perentorias albas.
Tarde. Alta, como la pagoda de Kioto,
es mi madre, la de turno,
la del adiós. El fin. Madrugada santa.
La blanca cuchilla ahora
es la Roja Katana.
me mira su sonrisa de liebre negra?
Ella es dócil, ella es flaca,
buscando dioses, con su biblia de facto,
anda. Yo no la quiero, y ella canta,
yo la empiezo a querer, y ella danza
un ballet de Shostakovich,
que con su ruso romance, el puente Balta,
con brasas blancas, es ensombrerado
por perentorias albas.
Tarde. Alta, como la pagoda de Kioto,
es mi madre, la de turno,
la del adiós. El fin. Madrugada santa.
La blanca cuchilla ahora
es la Roja Katana.