Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Puedo hasta donde nadie pueda,
hice un cambio imprevisto de luces
en la señal de ceda
para estar cuando tus piernas cruces.
Puedo hasta donde pueda nadie,
fijándome en la montaña verde
del escote que arma un baile
en mis ojos, contigo nadie pierde.
Deambulamos por la vía amarga del amor
los sueños de quererte y mi corazón,
puede que un día viertas tu sabor
en el desayuno que comparto con la tentación.
Puedo hasta donde nadie pueda,
puedo sin querer, queriendo sin poder,
recién han creado la rueda
y doy una vuelta, paseando en el ayer.
A tu corsé le falta una mano
que tienda la cuna para estar contigo,
cae nieve en pleno verano
y tu cara traviesa se va y yo te sigo.
Puedo hasta donde puede nadie poder,
con los dedos pegados en el piano,
se va jubilando mi sueño de ser
el sol que te alumbra cada verano.
hice un cambio imprevisto de luces
en la señal de ceda
para estar cuando tus piernas cruces.
Puedo hasta donde pueda nadie,
fijándome en la montaña verde
del escote que arma un baile
en mis ojos, contigo nadie pierde.
Deambulamos por la vía amarga del amor
los sueños de quererte y mi corazón,
puede que un día viertas tu sabor
en el desayuno que comparto con la tentación.
Puedo hasta donde nadie pueda,
puedo sin querer, queriendo sin poder,
recién han creado la rueda
y doy una vuelta, paseando en el ayer.
A tu corsé le falta una mano
que tienda la cuna para estar contigo,
cae nieve en pleno verano
y tu cara traviesa se va y yo te sigo.
Puedo hasta donde puede nadie poder,
con los dedos pegados en el piano,
se va jubilando mi sueño de ser
el sol que te alumbra cada verano.