AUGUSTO SILVA ACEVEDO
Poeta veterano en MP
HASTA EL FINAL
Tu felicidad, mariposa de luz,
inundó mi felicidad. Y tu sueño,
organizado en tu sonrisa, diluía
en mi sangre desorganizada
y alborotada como quinceañera.
En tus párpados adornados
por alas, de mariposas oscuras,
dormía la idea del amor, ¡Que
bello tu rostro amor! Encendido
con los soles de una tarde, que
no muere en tus cabellos y los
fulgores de tu piel, llena de oros.
Encendidos tus ojos, alumbraron
mi nuevo camino. Y tu abdomen
como jinete, brillante y terso
cabalga en mi sueño en mi piel.
Fui Quijote sin Mancha y fui
pecado en tus manos, hasta el
delirio infinito en una madrugada
sin nombre. Eras primavera y
alba rubia, con tulipanes azules,
todos encendidos en tus labios;
mujer de amores, que no permitió
sueños, sino deliquios y borracheras
de lunas enamoradas, tu felicidad,
se quedó en mi sangre nueva
y todo mi corazón se quedó en
tu mente y en tus manos, hasta
el final de las estrellas y el sol...
Augus” 22 de junio 2003.
Tu felicidad, mariposa de luz,
inundó mi felicidad. Y tu sueño,
organizado en tu sonrisa, diluía
en mi sangre desorganizada
y alborotada como quinceañera.
En tus párpados adornados
por alas, de mariposas oscuras,
dormía la idea del amor, ¡Que
bello tu rostro amor! Encendido
con los soles de una tarde, que
no muere en tus cabellos y los
fulgores de tu piel, llena de oros.
Encendidos tus ojos, alumbraron
mi nuevo camino. Y tu abdomen
como jinete, brillante y terso
cabalga en mi sueño en mi piel.
Fui Quijote sin Mancha y fui
pecado en tus manos, hasta el
delirio infinito en una madrugada
sin nombre. Eras primavera y
alba rubia, con tulipanes azules,
todos encendidos en tus labios;
mujer de amores, que no permitió
sueños, sino deliquios y borracheras
de lunas enamoradas, tu felicidad,
se quedó en mi sangre nueva
y todo mi corazón se quedó en
tu mente y en tus manos, hasta
el final de las estrellas y el sol...
Augus” 22 de junio 2003.