Seriocha Rosabal
Poeta recién llegado
Quisiera enamorarme, pero ya lo estoy. ¿Cómo no entregarme, si lo mereces todo? Hasta la última gota de mi sangre. Cada día un rayito de luz llega a mi ventana, reflejando el color de tu sonrisa. Vas creciendo como el ave fenix. Lástima no puedas oir el galopar de mi alma, tal potro salvaje queriendo ir a tu encuentro.