Carlos Gabriel Plenazio
Gabriel varón gay enfermero
Con mucho gusto presento este trabajo creado conjuntamente con mi amigo poeta Alfredo Grajales Sosa a quien destaco en Azul. mi intervención la verán en verde, espero sea de vuestro agrado.
Hay amores poderosos,
hay amores que se cuidan
y algunos que nunca anidan
y decaen temblorosos.
Amores que de fogosos
consumen todas las ganas,
en acotadas semanas
para dejarte perdido,
amor rojo y prohibido
que cuelgan de las ventanas.
Hay amores que dan ganas
de dar por ellos la vida;
hay otros que dan salida
al dolor por las mañanas.
Sus susurros son campanas
que con sus notas amenas;
te hacen olvidar las penas
con melodiosos compases;
de los ángeles son frases
que a tus pesares serenan.
Hay amores que resuenan
por siempre en el corazón,
que nublando la razón
la cabeza desordenan.
Esos que al alma encadenan
al milagro y la alegría,
para mutar en poesía
que te corre por las venas,
cuando se tornan en penas
dejando la cama fría.
Los hay que con cobardía
ni siquiera se despiden;
a marcharse se deciden
al nacer un nuevo día.
De una forma tan impía
y sin ningún miramiento;
te heredan un gran tormento
olvidando amarte tanto;
aunque te partas en llanto
se llevan hasta tu aliento.
Amor, un gran sentimiento
que entre dos copas de vino;
se hace vuelo del destino
sobre las alas del viento.
Amores de mi tormento,
dulces frutas delirantes;
flores bellas y fragantes,
inquietas aguas del río;
ese amor que siendo mío
llora por ser solo amantes.
Amores tan fascinantes
que te acarician el alma;
con los que encuentras la calma
en momentos delirantes.
Pasiones tan excitantes
que te roban la cordura;
te hacen rozar la locura
en momentos de desvelo;
amores que desde el cielo
te envuelven con su dulzura.
Hay amores poderosos,
hay amores que se cuidan
y algunos que nunca anidan
y decaen temblorosos.
Amores que de fogosos
consumen todas las ganas,
en acotadas semanas
para dejarte perdido,
amor rojo y prohibido
que cuelgan de las ventanas.
Hay amores que dan ganas
de dar por ellos la vida;
hay otros que dan salida
al dolor por las mañanas.
Sus susurros son campanas
que con sus notas amenas;
te hacen olvidar las penas
con melodiosos compases;
de los ángeles son frases
que a tus pesares serenan.
Hay amores que resuenan
por siempre en el corazón,
que nublando la razón
la cabeza desordenan.
Esos que al alma encadenan
al milagro y la alegría,
para mutar en poesía
que te corre por las venas,
cuando se tornan en penas
dejando la cama fría.
Los hay que con cobardía
ni siquiera se despiden;
a marcharse se deciden
al nacer un nuevo día.
De una forma tan impía
y sin ningún miramiento;
te heredan un gran tormento
olvidando amarte tanto;
aunque te partas en llanto
se llevan hasta tu aliento.
Amor, un gran sentimiento
que entre dos copas de vino;
se hace vuelo del destino
sobre las alas del viento.
Amores de mi tormento,
dulces frutas delirantes;
flores bellas y fragantes,
inquietas aguas del río;
ese amor que siendo mío
llora por ser solo amantes.
Amores tan fascinantes
que te acarician el alma;
con los que encuentras la calma
en momentos delirantes.
Pasiones tan excitantes
que te roban la cordura;
te hacen rozar la locura
en momentos de desvelo;
amores que desde el cielo
te envuelven con su dulzura.
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