Regreso a este rincón después de 3 años. Tengo en mente dejar aquí lo que he escrito en este tiempo, y leer y empaparme de ideas y versos. Sea pues, este poema un reinicio.
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Hay.
Hay noches que dejan caminar al viento,
que libre entra y sale, corre y se detiene,
y observa a todos dormir.
Hay noches en que la luna aparece,
y como fiel compañera del sol,
resguarda y arropa a cada alma que encuentra en reposo,
e inspira a cada poeta insomne con quien cruza la mirada.
Hay noches insoportables, inconfundibles,
esas noches eternas,
las llenas de pensamientos y recuerdos,
llenos de futuros posibles, de finales borrosos,
de imaginación desbordada,
de, por fin, ideas tan claras y perfectas...
y de sueño repentino que las olvida.
Hay noches, hay madrugadas, en silencio.
Espacio sin luz, como cómplice
de las palabras que nadie escucha,
de las realidades que sólo existen un momento, y se van,
de la felicidad tranquila, de la desdicha sin lágrimas,
de la soledad, de la plenitud de vida, y de la agonía.
Hay nubes blancas apenas visibles,
ya lentas o rápidas, ya bajas o altas, en la noche.
Las vigías, las que avisan de la llegada del sol
dejando fluir su sangre rosa, roja, y naranja.
Hay noches, hay madrugadas, hay amaneceres,
hay sol, hay luna, hay viento fresco,
hay recuerdos, imágenes, sueños y deseos.
Hay vida, hay muerte, hay inspiración repentina,
absurda, extraña, oscura, difusa.
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Hay.
Hay noches que dejan caminar al viento,
que libre entra y sale, corre y se detiene,
y observa a todos dormir.
Hay noches en que la luna aparece,
y como fiel compañera del sol,
resguarda y arropa a cada alma que encuentra en reposo,
e inspira a cada poeta insomne con quien cruza la mirada.
Hay noches insoportables, inconfundibles,
esas noches eternas,
las llenas de pensamientos y recuerdos,
llenos de futuros posibles, de finales borrosos,
de imaginación desbordada,
de, por fin, ideas tan claras y perfectas...
y de sueño repentino que las olvida.
Hay noches, hay madrugadas, en silencio.
Espacio sin luz, como cómplice
de las palabras que nadie escucha,
de las realidades que sólo existen un momento, y se van,
de la felicidad tranquila, de la desdicha sin lágrimas,
de la soledad, de la plenitud de vida, y de la agonía.
Hay nubes blancas apenas visibles,
ya lentas o rápidas, ya bajas o altas, en la noche.
Las vigías, las que avisan de la llegada del sol
dejando fluir su sangre rosa, roja, y naranja.
Hay noches, hay madrugadas, hay amaneceres,
hay sol, hay luna, hay viento fresco,
hay recuerdos, imágenes, sueños y deseos.
Hay vida, hay muerte, hay inspiración repentina,
absurda, extraña, oscura, difusa.