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La conocí ¡Señor! Un día de su cumpleaños,
Y me adelanté a saber si lo iba a celebrar;
Que si iría a una fiesta o a algún lugar a bailar.
Yo noté, que me miró con asombro,
Y de su rostro brotó una mueca angelical;
-¿Qué tú dices?- Preguntó, -¡Nada!- Le contesté,
-que te felicito mucho y un beso te quiero dar-.
Se sonrió dulcemente, y estó me dejó saber,
-¡Caramba! Me extraña mucho, que un día como hoy; me quieran felicitar,
yo no conozco de eso, me volvió a reiterar-.
En mi cuerpo yo sentí, como si las venas mías se me quisieran helar,
¿Por qué una mujer tan bella, no la habrán sabido amar?
-¡No digas eso le dije! Si eres una muñeca tan digna para abrazar,
y sentirte entre los brazos y tu boquita besar-.
Desde aquel primer momento ¡Señor!,
Presentí que la quería y en mi pecho ya nacía, por ella un gran amor,
Que fue creciendo y creciendo bajo tu gran bendición.
Hoy yo recuerdo aquel día, porque es su cumpleaños,
Y te juro que la amo con la más bella intension;
Cerca de ella no estoy, tan pronto pueda la llamo,
Aunque sé que no es lo mismo como estrecharla en mis brazos;
Pero tú que eres tan santo, ¡hazla feliz, mi Señor!.
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La conocí ¡Señor! Un día de su cumpleaños,
Y me adelanté a saber si lo iba a celebrar;
Que si iría a una fiesta o a algún lugar a bailar.
Yo noté, que me miró con asombro,
Y de su rostro brotó una mueca angelical;
-¿Qué tú dices?- Preguntó, -¡Nada!- Le contesté,
-que te felicito mucho y un beso te quiero dar-.
Se sonrió dulcemente, y estó me dejó saber,
-¡Caramba! Me extraña mucho, que un día como hoy; me quieran felicitar,
yo no conozco de eso, me volvió a reiterar-.
En mi cuerpo yo sentí, como si las venas mías se me quisieran helar,
¿Por qué una mujer tan bella, no la habrán sabido amar?
-¡No digas eso le dije! Si eres una muñeca tan digna para abrazar,
y sentirte entre los brazos y tu boquita besar-.
Desde aquel primer momento ¡Señor!,
Presentí que la quería y en mi pecho ya nacía, por ella un gran amor,
Que fue creciendo y creciendo bajo tu gran bendición.
Hoy yo recuerdo aquel día, porque es su cumpleaños,
Y te juro que la amo con la más bella intension;
Cerca de ella no estoy, tan pronto pueda la llamo,
Aunque sé que no es lo mismo como estrecharla en mis brazos;
Pero tú que eres tan santo, ¡hazla feliz, mi Señor!.
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