He aquí que veo a mi abuelo y a mi madre

daigual

Poeta recién llegado
He aquí que veo a mi abuelo y a mi madre,
he aquí que veo a mi abuela y a mi padre.
Está congregado mi pueblo, mi gente,
ante el viejo roble, abrazados en frente.

He dejado el horno, la leña y la masa
y he venido para defender mi casa,
para que mis hijos crezcan en su tierra
sin que necesiten hacer otra guerra.

La fatalidad o el destino ha de ser,
Si mi hora llegó ya nada he de temer.
El miedo nunca nada nos ha aportado.
El tiempo de los valientes ha llegado
 
He aquí que veo a mi abuelo y a mi madre,
he aquí que veo a mi abuela y a mi padre.
Está congregado mi pueblo, mi gente,
ante el viejo roble, abrazados en frente.

He dejado el horno, la leña y la masa
y he venido para defender mi casa,
para que mis hijos crezcan en su tierra
sin que necesiten hacer otra guerra.

La fatalidad o el destino ha de ser,
Si mi hora llegó ya nada he de temer.
El miedo nunca nada nos ha aportado.
El tiempo de los valientes ha llegado

Cuando son enviados a la guerra que provocan otros países por el solo hecho de la hegemonía, hay que despertar y decir basta. espero que hayan aprendido la lección en que Aznar los metió . Un abrazo.
 
He aquí que veo a mi abuelo y a mi madre,
he aquí que veo a mi abuela y a mi padre.
Está congregado mi pueblo, mi gente,
ante el viejo roble, abrazados en frente.

He dejado el horno, la leña y la masa
y he venido para defender mi casa,
para que mis hijos crezcan en su tierra
sin que necesiten hacer otra guerra.

La fatalidad o el destino ha de ser,
Si mi hora llegó ya nada he de temer.
El miedo nunca nada nos ha aportado.
El tiempo de los valientes ha llegado


Vaya qué poema tan simple y bello, en pocas palabras pronunciar un "basta" gigante, basta de tanta mentira, de tanto circo, de tanto engaño.
Más que un poema, un canto de amor a la tierra. Te felicito por eso.
Un abrazo

Denn
 
La romántica idea de valentía por medio de las armas es simplista cuando la persona no sabe, en carne propia, del horrible escenario de una guerra. Tal vez lo que el mundo necesita no son esos valentones sin cabeza, sino hombres astutos que manejen bien todas sus piezas para traer paz y felicidad, aunque sea de manera local.
 
Estimado ARQUIMEDES: muchísimas gracias por tus comentarios, porque por ellos veo que te has detenido a leerme y a reflexionar. Permíteme comentarte que creo que no he sabido expresar mi intención al escribir esas palabras, porque tus comentarios no tienen que ver con mi escrito. Yo hablo de la unión de un pueblo, donde hay mujeres y hombres representados en varias generaciones (no de soldados ni un ejército regular), que no son guerreros (verás que el que se supone que habla es un panadero), que están rezando ( es decir encomendándose enfrente del árbol que les sirve de unión como un signo de pertenencia al lugar donde están situados). Además no van a hacer la guerra sino a defenderse, es decir están obligados a coger las armas en contra de su voluntad (se dice que se defiende la casa, no el dinero, ni la expansión de un imperio o de una religión) y la única intención es que los hijos no se vean en la obligación de volver a usar la violencia para crecer en su propia tierra (lo que pretende transmitir que el que viene a guerrear con ellos es un invasor que viene de fuera) Es decir planteo una guerra defensiva para proteger la casa, el espacio mínimo vital de una persona. No es una idea romántica, es la necesidad. Y fíjate que al final, lo único que pretendo es que el destino está escrito y que si ha llegado la hora de morir así será, y si no ha llegado sobrevivirá. No son valentones, lo único que digo es que el miedo no aportada nada, no es un valor positivo, y que van a su destino fatal exclusivamente por defender a su familia. ¿Tú no lo harías? Quizá no has entendido. Un abrazo
 

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