He aquí que veo a mi abuelo y a mi madre,
he aquí que veo a mi abuela y a mi padre.
Está congregado mi pueblo, mi gente,
ante el viejo roble, abrazados en frente.
He dejado el horno, la leña y la masa
y he venido para defender mi casa,
para que mis hijos crezcan en su tierra
sin que necesiten hacer otra guerra.
La fatalidad o el destino ha de ser,
Si mi hora llegó ya nada he de temer.
El miedo nunca nada nos ha aportado.
El tiempo de los valientes ha llegado
he aquí que veo a mi abuela y a mi padre.
Está congregado mi pueblo, mi gente,
ante el viejo roble, abrazados en frente.
He dejado el horno, la leña y la masa
y he venido para defender mi casa,
para que mis hijos crezcan en su tierra
sin que necesiten hacer otra guerra.
La fatalidad o el destino ha de ser,
Si mi hora llegó ya nada he de temer.
El miedo nunca nada nos ha aportado.
El tiempo de los valientes ha llegado