He dejado de creer cuando dices que me amas,
solo conozco el silencio impredecible,
de primera vista, espontaneo, de tu amor.
Las huellas emplumadas que visto mientras duermo,
tus tres, cuatro suspiros desvividos sobre la cama,
y los dos centímetros tensos, que anteceden cada beso
anunciándote mía, solo mía.
Sé que puedo amarte mudo por la mañana,
no hay sonido que dicte lo que te he de latir,
a través de estas manos conforme a tu piel verdadera.
Sé que puedo amarte en esas tardes cuando llueve tendido,
donde mis brazos se vuelven tu manto y almohada,
y tus cabellos, mi bufanda predilecta.
Solo en este amor, en este dúo de silencios
que gracias a dios comparto contigo,
me siento vivo.
admirando el deseo que entrecierran tus labios,
que inhabilitan tu voz y apagan la luz, cuando estamos solos.
Por eso he dejado de creer cuando dices que me amas,
Solo ocupo tus manos, y a veces, una mirada.
solo conozco el silencio impredecible,
de primera vista, espontaneo, de tu amor.
Las huellas emplumadas que visto mientras duermo,
tus tres, cuatro suspiros desvividos sobre la cama,
y los dos centímetros tensos, que anteceden cada beso
anunciándote mía, solo mía.
Sé que puedo amarte mudo por la mañana,
no hay sonido que dicte lo que te he de latir,
a través de estas manos conforme a tu piel verdadera.
Sé que puedo amarte en esas tardes cuando llueve tendido,
donde mis brazos se vuelven tu manto y almohada,
y tus cabellos, mi bufanda predilecta.
Solo en este amor, en este dúo de silencios
que gracias a dios comparto contigo,
me siento vivo.
admirando el deseo que entrecierran tus labios,
que inhabilitan tu voz y apagan la luz, cuando estamos solos.
Por eso he dejado de creer cuando dices que me amas,
Solo ocupo tus manos, y a veces, una mirada.
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