Odisea
Poeta recién llegado
Ser la odisea poética del primer respiro,
la madera cruje en mis dientes como la sal
y la mar arrastra mis movimientos al asar.
El primer suspiro del ocaso fundido en mi retina
como la lluvia virgen del niño concebido,
ilusoria figura de la vigilia
en un primer mordisco
me arrebato el alma.
Odisea, entonces, que ángeles dancen
en las lágrimas de inocentes
y las palabras, inmortales,
avancen ante mí
como verbos despistados.
Respiro, cuantas veces sea necesario,
la abulia al eterno ruiseñor
lo acaricia como perro fiel,
el oxígeno no tiene la culpa
de que sean en vanos los intentos
de llenar los pulmones infinitos
la madera cruje en mis dientes como la sal
y la mar arrastra mis movimientos al asar.
El primer suspiro del ocaso fundido en mi retina
como la lluvia virgen del niño concebido,
ilusoria figura de la vigilia
en un primer mordisco
me arrebato el alma.
Odisea, entonces, que ángeles dancen
en las lágrimas de inocentes
y las palabras, inmortales,
avancen ante mí
como verbos despistados.
Respiro, cuantas veces sea necesario,
la abulia al eterno ruiseñor
lo acaricia como perro fiel,
el oxígeno no tiene la culpa
de que sean en vanos los intentos
de llenar los pulmones infinitos